Estados Unidos denunció hoy la "falta de transparencia" y las "alarmantes irregularidades" en los comicios municipales del domingo en Nicaragua, que depararon una contundente victoria al gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
 
"Estados Unidos está preocupado porque las elecciones municipales en Nicaragua no lograron demostrar un grado de transparencia que aseguraría a los nicaragüenses y a la comunidad internacional que el proceso reflejó fielmente el deseo del pueblo nicaragüense", dijo la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.
 
En un comunicado, Nuland citó "múltiples quejas" sobre "el modo partidista en el que el Consejo Supremo Electoral de Nicaragua manejó el proceso antes de las elecciones y el mismo día", para "beneficio del partido en el poder".
 
"Las irregularidades observadas el día de las elecciones incluyeron a ciudadanos a los que se les negaba el derecho a votar, la falta de respeto de la confidencialidad de los sufragios de los ciudadanos y casos de votantes a los que se les permitía votar múltiples veces", apuntó la portavoz.
 
"Estas alarmantes prácticas han dañado varias elecciones nicaragüenses recientes", agregó Nuland, en referencia a los comicios presidenciales de noviembre de 2011, que reeligieron al sandinista Daniel Ortega en un proceso electoral que Estados Unidos no aprobó.
 
La portavoz urgió "al Gobierno de Nicaragua a implementar las recomendaciones que hicieron las misiones de observación electoral de la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA) después de las controvertidas elecciones nacionales de 2011".
 
Además, pidió al Ejecutivo nicaragüense que "cumpla su compromiso con una democracia representativa bajo la carta de la OEA y la Carta Democrática Interamericana".
 
Los sandinistas del FSLN lideran ampliamente el escrutinio provisional tras las elecciones del domingo, seguidos por el Partido Liberal Independiente (PLI), que se consolida como la segunda fuerza electoral.
 
Los comicios fueron vigilados por unos 23.000 policías y militares y observados por unos 40 "acompañantes" extranjeros, incluidos 25 de una misión de la OEA.
 
En sus primeras declaraciones, el jefe de esa misión de acompañamiento de la OEA, el mexicano Lázaro Cárdenas Batel, destacó la "normalidad" del proceso.