La ministra que presentó el proyecto, compañera de docencia en la Facultad de Derecho de la UNAM por muchos años, se apoyó en una interpretación excesivamente formalista, que ella misma originalmente la había acotado a la reposición de partes del proceso.

El hecho es que jalaron la cobija de los Derechos Humanos hacia una delincuente y descobijaron los derechos humanos de las víctimas. Hay razones para afirmar que hubo fallas en el proceso, pero esas razones no son suficientes para liberar en unas horas a una procesada que todos ellos sabían era culpable.

Los jueces, magistrados y ministros no deben olvidar el principio jurídico de proteger el bien mayor. En este caso es el fondo, la sustancia, que no debía borrarse de un plumazo por un error de forma. La función del juzgador, si busca hacer justicia y no solo cumplir con las formalidades de la ley, es tomar en cuenta forma y fondo a la hora de dictar una sentencia. No hay que confundir un estado de derecho con una aplicación e interpretación dudosa de una ley, rechazada por la mayoría de los ministros unos meses atrás en ese mismo caso.

La decisión de liberar a Cassez puede ser formalmente legal, pero injusta de fondo. Una reproducción de hechos, que con frecuencia se realiza en muchos procesos, adornada o deformada para las televisiones, no es razón suficiente para invalidar testimonios de las víctimas donde identificaban la participación de la procesada en secuestros. Los ministros solo juzgaron la forma, lo que les da derecho a reponer esas formas, pero no a liberar a una procesada cuando existen testimoniales para condenarla.

La percepción de la mayoría de los mexicanos es que se liberó, por los motivos que sean, a una culpable; percepción que también es compartida por casi la mitad de los franceses encuestados sobre este caso. Fue un error su liberación, pues en nombre de una supuesta modernización del sistema judicial, de cumplir con la Constitución o de la protección de los derechos humanos, se liberó a una culpable, lo cual es una injusticia igual que mantener en la cárcel a inocentes.