Por la revancha. Por la décima. Por su fiel afición. Esos son solo tres de un largo listado de motivos que tiene Alianza para ganarle hoy a Isidro Metapán en el último juego del Apertura 2012, que definirá al nuevo monarca del fútbol salvadoreño y al sucesor del Águila.

Pero si de razones se trata, al equipo calero también le sobran. Por la grandeza. Por la séptima. Por el récord. Estos saltan como sólidos argumentos en los dirigidos por Edwin Portillo para ganarle el pulso hoy a los albos y consolidar la era del jaguar.

Además de los anhelos como los mejores equipos del torneo, el duelo programado para hoy a las 3 de la tarde pondrá en vitrina a las dos mejores delanteras del campeonato, encabezas por Sean Fraser en Alianza y Nicolás Muñoz en el bando del cuadro occidental.

Ambos anotaron 12 goles en la fase regular y están llamados a ser protagonistas de una serie que se advierte pareja y cerrada como la disputada hace tres torneos.

En efecto, capitalinos y occidentales reeditan la final del Apertura 2010, donde los máximos honores fueron para los jaguares tras superar por 4-3 a los paquidermos en la fatídica tanda de penaltis.

Dos años después para los albos la final tiene un aire de revancha y tras modesto desempeño en los dos últimos torneos también de reivindicación.

La llegada de Ramiro Cepeda al banquillo de Alianza y los registros obtenidos tras un comienzo arrasador permitieron al plantel albo pasar de simple participante a ser protagonista y ponerse a 90 minutos o quizás 120 de su gran sueño: levantar la décima copa.

De lograrlo, los jugadores aliancistas dejaron entrever que sería como el regalo anticipado para su fiel afición que en las nueve jornadas de local coronó a los blancos como los reyes de las taquillas.

Pero convertir el anhelo albo en realidad dependerá en gran medida del desempeño del jamaicano Sean Fraser y Rodolfo Zelaya, máximos referentes en el frente de ataque que medirán fuerzas contra la delantera más explosiva del certamen encabeza por Nicolás Muñoz.

En Alianza sopla un fuerte viento de optimismo que, junto al peso futbolístico mostrado en la recta final del torneo, empuja el anhelo de celebrar la décima copa en su historia.

“Anímicamente 10 puntos, físicamente 10 puntos y técnicamente 10 puntos. No hay nada que me deje duda en el tema de la preparación y en todo los sentidos llegamos muy bien”, dijo Ramiro Cepeda, técnico del Alianza.

Si por un lado los albos sueñan con una nueva proclama; por el otro, los pupilos de Edwin Portillo añoran la séptima que los colocaría de nuevo en lo más alto.

Más allá de la corona, el Metapán estaría consolidándose, de remate, como el equipo salvadoreño más laureado en la historia de torneos cortos y Edwin Portillo como el técnico con más títulos por delante de Hernán Carrasco Vivanco, quien consiguió seis coronas entre 1965 y 1990.

A la sombra de esas cifras en la semana previa a la final predominó el respeto.

Tras perder la final contra Águila en el torneo anterior, caleros llegan con la lección bien aprendida y conscientes de que en la final no hay favoritos y de que ceñirse la séptima corona no será tarea fácil.

Las variables

El regreso de Rodolfo Zelaya a la titularidad después de un juego de suspensión por la polémica expulsión contra FAS aumenta el potencial ofensivo del Alianza.

En el lado metapaneco hay alegría por la pronta recuperación del volante Héctor Omar Mejía, quien superó una molestia muscular y está confirmado.

A diferencia de los albos, Edwin Portillo adelantó el posible once inicial en el cual confirmó a Cristian “el Pibe” Bautista como compañero de Nicolás Muñoz en el frente de ataque. Con respecto a la zona baja, “el Bochinche” mantendría a Luis Perla, Ernesto Aquino, Milton Molina y Alfredo Pacheco.