Sin embargo, vemos cómo la Iglesia ora en las misas por el bienestar de los presos. El papa Benedicto XVI, al visitar una cárcel romana, pidió a los fieles que dediquen plegarias para que los presos sean tratados con justicia y se respeten sus derechos humanos, agregando que pese al crimen cometido deben ser tratados con respeto y dignidad. Periodistas e investigadores internacionales han dicho que el penal La Esperanza, en Mariona, es el símbolo histórico de las carencias del sistema penitenciario de El Salvador.

El hacinamiento hace que sus 5,000 internos soporten condiciones de vida medievales. Las autoridades apenas pueden ejercer un control real sobre lo que sucede dentro de sus muros.

En las cárceles hay falta de agua y sol, la comida es insuficiente, hay lenta atención médica. Se sabe que aunque el hacinamiento y la sobrepoblación son comunes en las cárceles de Latinoamérica, los niveles en El Salvador superan los de otros países, según lo afirmó un representante de la CIDH. Debe invertirse en rehabilitar, educar y resocializar a la población carcelaria, aunque los resultados no se vean de forma inmediata.

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