Asimismo es justo que se apoye de la mejor forma posible a los empleados que todavía no han gozado de prestaciones especiales.

A estos se les debe propiciar un retiro digno, similar al que se les ha otorgado a otros como los de la Corte Suprema de Justicia, Asamblea Legislativa, Corte de Cuentas de la República y otras que se me escapan.

A estos se les debe de otorgar una indemnización adecuada que les permita cumplir con sus compromisos económicos y que al mismo tiempo les facilite poder convertirse en pequeños empresarios a través de capacitaciones que el Gobierno les pueda brindar.

Y esta podría ser una buena medida para ir reduciendo los niveles de pobreza extrema, dado que las personas jubiladas al no contar con un ingreso significativo se pueden convertir en carga para el Estado, y lo más grave de la situación es que se podrían generar mayores niveles de delincuencia.

De igual manera el Estado podría buscar la forma de que a las personas jubiladas se les concedan prestaciones que les ayuden a amortiguar el encarecimiento del costo de la vida y que como es lógico el ingreso de una persona jubilada a medida que corre el tiempo su capacidad adquisitiva tiende a disminuir, por lo que propongo que se les permita gozar de un descuento especial en los servicios básicos como energía eléctrica, agua, telefonía, transporte, medicinas, recreación y los impuestos de la vivienda. De esta manera se estaría contribuyendo significativamente a disminuir los altos índices de pobreza.

Es cuestión de reconocer que los empleados que ya están por retirarse ya entregaron gran parte de su vida al desarrollo del país, por lo que no tendría que haber ningún obstáculo de parte de las instituciones involucradas en apoyar este tipo de iniciativa.

Para ser objetivos el tiempo de vida media que le queda a una persona jubilada oscila entre 10 a 20 años de vida y es justo que estas personas vivan bien aunque sean sus últimos años de su existencia.

Si se lograra concretar un proyecto de esta naturaleza se estaría abriendo la brecha para que la población joven se incorpore a la actividad productiva del país, pues no hay que perder de vista que actualmente muchos jóvenes al no encontrar oportunidades de trabajo optan por emigrar a Estados Unidos de Norteamérica y otros países y desgraciadamente en una forma casi masiva, lo hacen de manera ilegal arriesgando sus vidas, aunque también se da el caso de jóvenes que han salido a prepararse a otros países y algunos corren con suerte y logran colocarse y otros no encuentran esa oportunidad, lo cual desincentiva a otros a seguir preparándose, y ese tipo de situaciones es el que no debemos de permitir que siga sucediendo en nuestro país.