Mientras el mundo moderaba los incentivos nacionales modificando su política cambiaria frente a los movimientos externos adversos a la economía nacional, El Salvador establecía un sistema cambiario fijo legalizado debilitando así los niveles de competitividad de las exportaciones salvadoreñas por no existir mecanismos que absorbieran los cambiantes movimientos de la demanda agregada internacional.

Y en consecuencia, la economía nacional no se integró con un mayor espacio económico sino que mantuvo ritmos decrecientes a lo largo de la historia económica reciente.

Aún más cuando se observa la descomposición de los aportes al crecimiento económico de la economía salvadoreña por las principales variables como son el consumo, la inversión, las exportaciones y las importaciones se nota que previo a la implantación de la Ley de Integración Monetaria (LIM) se experimentaron cifras de crecimiento por encima del promedio histórico, pero luego de la implementación de la LIM, con la dolarización legalizada, los aportes al crecimiento económico de El Salvador, y particularmente, en los últimos diez años, no se cuenta con mayores impactos y aportes relevantes al crecimiento por el sector externo en la reactivación de la economía nacional.

Los defensores de la dolarización pensaron que con este régimen monetario se reducirían los constantes déficits de cuenta corriente de la economía, pues existe una creencia que con la dolarización el exportador se queda con una moneda libremente convertible, como es el caso del dólar en relación con la moneda nacional, incentivo suficiente para generar nueva inversión.

Pero muy por el contrario, la eliminación de la política cambiaria en el país significó que la transmisión de las decisiones del ámbito monetario para facilitar el crecimiento económico se dejara esa responsabilidad prácticamente al mercado, y que a través de los niveles de captación de los depósitos de los hogares, y a través del fondeo de la banca internacional, se asumiera la demanda del crédito de los sectores económicos para el impulso de sus proyectos de inversión en cada uno de los sectores productivos en El Salvador.

En otras palabras, este mecanismo de transmisión de la emisión monetaria, como función de la banca central, hasta convertirse en la oportunidad de inversión en el sector real de la economía, quedó mutilada con la aplicación de la LIM. Eso significa que las funciones ordinarias de un banco central de potenciar la política monetaria en momentos de crisis y de recesión económica, con políticas monetarias expansivas con el incremento de la oferta monetaria para incidir en la reducción de la tasa de interés, se cercenaron.

¿Esta mutilación de un instrumento de la política económica facilitó la integración económica del país con el mundo o con sus principales socios comerciales, el incremento del crecimiento económico y el bienestar general de la sociedad? ¿O muy por el contrario, con la introducción de la dolarización legalizada como una medida extrema de cambio fijo condujo a la reducción de la inversión e incidió en una reducción de la demanda agregada, la producción y la renta y el empleo, pues este mecanismo de transmisión de la política monetaria del sector monetario al sector real quedó truncado? Existe un consenso que sin política cambiaria la tendencia es hacia la reducción de la actividad productiva, algo sobre lo que hay suficiente evidencia en el país.

Expertos de talla mundial han afirmado que la dolarización impone restricciones y pone límites al mismo crecimiento económico, más cuando se tiene deuda pública creciente y un limitado espacio fiscal.