La conmoción social que causó la masacre de 20 niños menores de seis años en la escuela primaria Sandy Hook de la localidad de Newtown, Connecticut, fue el detonante para que los líderes estadounidenses utilicen todo su arsenal político con tal de imponer restricciones al desmesurado uso de armas de fuego. Las últimas encuestas han influido en la actitud cambiante del presidente Barack Obama, desde que el joven Adam Lanza se suicidara tras quitarles la vida también a siete adultos con armas de alto calibre.