Los recientes hechos ocurridos en Boston ocasionaron una gran conmoción en la mayoría de las sociedades occidentales; y los acontecimientos posteriores, tanto el descubrimiento como la captura de los sospechosos, ocurrieron en un ambiente de expectativa de miles de ciudadanos que consultaban constantemente su Twitter para estar enterados y aportaban a esta investigación a través de fotos, mensajes, etcétera. Los ciudadanos pasaron de ser espectadores a involucrarse como actores, y la influencia de los mensajes de la web en los periódicos y programas de televisión se observó de una manera tan natural y sistemática que parece evidente el cambio en las comunicaciones: los ciudadanos dirigen (o quieren dirigir) el contenido de los medios.