Como es bien sabido, el país tiene varios récords a escala mundial, que de manera directa y creciente afectan nuestro diario vivir: debilitamiento institucional, delincuencia, vulnerabilidad ambiental, corrupción, pérdida constante de competitividad y pobreza extrema. Todos estos problemas interactúan e inciden directa o indirectamente en el pésimo desempeño de la economía y en la baja inversión tanto nacional como extranjera, campos en los que igualmente nos llevamos las palmas, al menos a escala regional y latinoamericana.