Leía recientemente que las guerras, ya sean militares, parlamentarias o partidarias, han demostrado, en muchos casos, que hacen posible y pueden facilitar triunfos electorales y políticos. Sin las mencionadas guerras no hay calenturas y sin estas no se producen votos en magnitudes deseadas. Incluso, sistemas políticos se fabrican de inmediato un gran enemigo, a veces hasta imaginario, que les dé justificación y sostenibilidad. Partidos políticos también lo hacen.