Si bien no hay una fecha exacta para su celebración, tradicionalmente se festeja el domingo antes del Domingo de Resurrección, constituye la celebración de la entrada de Jesús en Jerusalén en los días antes de su ejecución.

En la iglesia occidental debe caer siempre entre el 15 de marzo y el 18 de abril. La Iglesia católica llamó originalmente este domingo el Segundo Domingo de la Pasión; en 1970 la designación formal fue cambiada.

En la liturgia de la Semana de la Pasión, ramos y palmas son bendecidos fuera del edificio de la iglesia y una procesión entra, cantando, promulgando de nuevo la entrada en Jerusalén.

Dentro de la celebración nos encontramos con los acontecimientos del Jueves Santo, como el día de la última cena y la captura de Jesús. Se recuerda que por la mañana, Pedro y Juan prepararon la cena en Jerusalén.

En la tarde llegaron al Cenáculo. Allí, Jesús lavó los pies de sus discípulos uno a uno.

Una vez sentados a la mesa, celebró la primera misa y luego ordenó sacerdotes a los apóstoles para que, en adelante, ellos celebren la misa. Judas salió del Cenáculo antes, con el fin de entregarle. Jesús se despidió de su madre y se fue en dirección al huerto de los olivos.

Una vez allí, los discípulos que había pedido acompañarle se durmieron. Entonces llegó Judas con todos los de la sinagoga y le dio un beso (señal convenida para identificar al indicado). Entonces, le cogieron preso y todos los apóstoles huyeron. Lo llevaron al palacio de Caifás, donde residía el sumo sacerdote. Le interrogaron durante toda la noche por lo cual no logró conciliar el sueño.

Al amanecer del Viernes Santo deciden condenarle y lo llevan a Pilatos (quinto prefecto de Judea). Este se lava las manos y lo somete a un juicio, donde le escupieron, le azotaron, le pusieron una corona de espinas, le cargaron con la cruz y le clavaron en ella. Jesús recorre Jerusalén con la cruz.

Al subir al Calvario, se encuentra con su madre. Simón le ayuda a llevar la cruz. Alrededor de las 12 de la tarde le crucificaron. Para certificar la muerte, le traspasaron con una lanza. Por la noche, entre José de Arimatea y Nicodemo le desclavan, y dejan el cadáver en manos de su madre. Son cerca de las 7 cuando le entierran en el sepulcro. Judas, arrepentido, se ahorcó.

De acuerdo con la mitología cristiana, el Domingo de Pascua es el día en el cual Jesús salió de su sepulcro.

Este hecho es fundamental para el cristianismo. La historia cuenta que en cuanto se hace de día, tres mujeres van al sepulcro donde Jesús estaba enterrado y ven que no está su cadáver. Un ángel les dice que ha resucitado.

Van corriendo donde está la Virgen con los apóstoles y les dan la gran noticia: ¡Ha resucitado! Pedro y Juan corren al sepulcro y ven las vendas en el suelo. El desconsuelo que tenían ayer se transforma en una inmensa alegría.

Y rápidamente lo transmiten a los demás apóstoles y discípulos. Y todos permanecen con la Virgen esperando el momento de volver a encontrarse con el Señor.