Algunas, son: 1) El alcohol se ha hecho para estar alegres con la familia y los amigos. No es cierto, pues para estar alegres no hay necesidad de tomar alcohol. 2) El alcohol alivia las penas y el estrés. Tampoco es cierto; para eso basta con pedirle un consejo a un psicólogo, un sacerdote o un pastor. 3) Beber es signo de hombría. No es verdad, ya que llegan al consumo excesivo mujeres, débiles, inadaptados y frustrados. 4) El alcohol es alimento. Tampoco es cierto, pues no repara los tejidos, a lo más que contribuye es a engordar. 5) Beber aumenta la amistad. La verdadera amistad no necesita de alcohol. Además, su ingestión excesiva debilita el razonamiento, trastorna y propicia disputas, agresiones, peleas y después algunos van a parar a la cárcel y otros hasta mueren. Todas estas malas y equivocadas ideas que hemos mencionado acerca del alcohol ya no deberíamos de permitir que se sigan inculcando en nuestros hogares y en la sociedad, pues representan un grave peligro para todos los jóvenes que empiezan a vivir la vida y no se las podemos destruir.

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