Al final de la lista están las pandillas con 2%. Es interesante ver que a pesar de que los homicidios se han reducido, según las cifras oficiales, y a pesar de que la tregua entre pandillas continúa y que el ministro de Justicia y Seguridad ha salido reivindicando que superó su promesa de bajar los homicidios en 30% en un año, la población sigue expresando que el mayor problema del país sigue siendo la inseguridad. También llama la atención que la inseguridad siga siendo el mayor problema cuando sabemos que la economía se encuentra en una situación precaria y que el desempleo no se reduce en el país. La pregunta natural es: ¿porqué sigue siendo la inseguridad el mayor problema de los salvadoreños, según lo identifica la encuesta Mitofsky?

En mi imaginario la inseguridad se había reducido y el problema económico debería ser la mayor preocupación de los salvadoreños. La tregua entre pandillas ha reducido las cifras promedio de los homicidios diarios de cerca de 13 del año pasado a cinco diarios en 2012. Eso debería ser una buena razón para que los ciudadanos nos sintamos más seguros que antes. ¿O será que ese no es el mayor generador de inseguridad entre la población?

Al ver las noticias de los últimos días se pueden identificar varios elementos que pueden ayudarnos a identificar por qué los ciudadanos se sienten inseguros, a pesar de la tregua entre pandillas. El primer caso es un video de una cámara de seguridad (que circuló por las redes sociales) de un asalto en un bus que se conducía de Soyapango hacia San Salvador. Ahí se observa a tres hombres y una mujer arrebatarle las carteras a las mujeres con todas sus pertenencias y mientras son amenazadas. El asalto es llevado con una gran sangre fría y los delincuentes se bajan del bus hasta que ellos lo indican. Esto es algo que ocurre a diario en los diferentes buses del país y al buscar en YouTube otros videos sobre el tema se encuentran varios en Guatemala y en El Salvador. Este problema ya se había identificado en la investigación que se hizo para el Asocio para el Crecimiento y había metas para reducirlo, pero parece ser que el problema sigue estando ahí y eso afecta a muchos ciudadanos.

Otra noticia impactante fue el intento de asesinato de un pandillero deportado de Estados Unidos a plena luz del día en el centro comercial La Gran Vía. En el tiroteo hirieron a dos ciudadanos inocentes y demuestra los riesgos en el país. También se conoció del ametrallamiento de un taxi, en el que murió una señora y resultaron dos hombres heridos además del taxista. Se especula que estas personas venían de atacar a balazos a otra persona en una zona cercana.

El otro tema que preocupa y mantiene en zozobra a buena parte de la población es el de las extorsiones. Me indicaba un dirigente del transporte público, esta semana, que han hecho un estudio sobre las extorsiones y han contabilizado que los mareros les roban $18 millones al año a todos los transportistas del país. Si a esto le agregamos a todos los demás sectores, pequeños comerciantes, empresas distribuidoras de todo tipo de productos y a personas naturales, podríamos especular que el negocio de las extorsiones puede tener un valor anual que fácilmente puede oscilar entre $50 y $100 millones.

La atención de la comunidad internacional y de las autoridades nacionales se centra en que se mantenga la tregua entre pandillas. Me parece que haber logrado evitar la muerte de 2,000 personas en lo que va del año es algo muy bueno, independientemente de si son mareros o no, ya que son seres humanos como todos nosotros, pero no se puede cantar victoria como que el único problema de inseguridad lo generaban los homicidios entre pandilleros, ya que los salvadoreños siguen indicando en encuestas, como la de Mitofsky, que la inseguridad sigue siendo el mayor flagelo que los aqueja.