Unos días antes de la toma de posesión del ahora presidente, Enrique Peña Nieto, policías bloquearon las calles alrededor del Congreso para evitar que las protestas de radicales de izquierda, que ese día quemaron carros y dañaron edificios, pusieran en riesgo la toma de posesión.

El coordinador de un partido de izquierda, el diputado Ricardo Monreal, denunció en un programa de Carmen Aristegui que el bloqueo de calles alrededor del Congreso constituía una violación a las garantías individuales; sin embargo, radicales de izquierda bloquean calles y carreteras en Oaxaca, Michoacán y el Distrito Federal, lo que para el diputado Monreal y los radicales de izquierda no constituye una violación del derecho de tránsito y las garantías individuales de miles de ciudadanos. En diversos medios el líder moral de los radicales de izquierda, AMLO, ha denunciado la corrupción de sindicatos que intercambian defensa de privilegios por apoyos en elecciones, entre ellos el SNTE; sin embargo, a los sindicatos que apoyan con recursos humanos y monetarios sus mítines y giras, como el de la extinta Compañía de Luz y Fuerza del Centro, no los consideran corruptos por hacer lo mismo.

Para los radicales de izquierda solo son corruptos quienes no los apoyan y honestos quienes sí los respaldan. Violan derechos humanos cualquier autoridad que frene el vandalismo de sus simpatizantes, pero los actos vandálicos de sus seguidores no violan ningún derecho ni garantía individual.