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Para el recuerdo. Posar para la foto es otro de los momentos para relajarse. La estampa por una travesía tan larga y cansada vale la pena ser guardada.

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  • Para el recuerdo. Posar para la foto es otro de los momentos para relajarse. La estampa por una travesía tan larga y cansada vale la pena ser guardada.

  • Celebrar. También hubo momentos para las bromas y celebrar con los compañeros. La armonía se ha mantenido durante todo el recorrido realizado por los jóvenes.

  • Algunas compras. Las paradas técnicas del bus en el que viajan sirvieron para estirar músculos y comprar alimentos para luego emprender la ruta angelina.

  • La oración. Los jóvenes encomendaron su viaje a Dios y dieron gracias de que la trayectoria ha transcurrido sin mayores problemas. Están más cerca de llegar a su cometido en Los Ángeles, California.

  • La nostalgia. Los abrazos de Navidad no dejaron de traer nostalgia al recordar a los seres queridos, de quienes están lejos.

Para el recuerdo. Posar para la foto es otro de los momentos para relajarse. La estampa por una travesía tan larga y cansada vale la pena ser guardada.
Más de 48 horas en bus no detuvieron la celebración navideña de los jóvenes de Banda El Salvador, que ayer concluyeron la tercera jornada de viaje hacia Los Ángeles, Estados Unidos, donde participarán en el Desfile de las Rosas.

Sin cena especial y lejos de su familia, el grupo se detuvo para festejar juntos la Navidad. Ya antes los jóvenes de Juayúa y Sonsonate habían celebrado con música y baile durante el trayecto.

En círculo y tomados de las manos, agradecieron a Dios por llevarlos a salvo por el camino que hasta ahora han recorrido. Josselyn Serrano, una de la cachiporristas, habló durante la improvisada celebración. Al finalizar los jóvenes realizaron la ola. Hay alegría.

La celebración fue “nostálgica”, según Boris Villalobos. El encuentro se realizó alrededor de la 1 de la mañana mexicana, en una parada de una gasolinera. “Recordé a toda mi familia y como aquí está mi hermano, pensé en abrazarlo”, explicó. Los jóvenes son originarios de Sonsonate, donde está una de las instituciones que integran la banda.

A la vez se mostró “alegre, ya que al pasar con mis compañeros de Juayúa se mostró el entusiasmo, la felicidad y el compañerismo que hay entre nosotros”, agregó Villalobos, que toca uno de los trombones en la banda.

“Fue bastante bonito, a pesar de que no estábamos con la familia, pero disfrutamos”, dijo Elías Méndez, también de Juayúa.

Méndez ya venía mentalizado que el viaje era una larga y cansada jornada desde San Salvador y espera, una vez en California, poder descansar para “salir a tocar, que es lo que me gusta”.

Después, música en inglés de los ochenta y noventa marcó el camino hacia el norte de México, pero alejándose de la ruta tradicional que muchos otros salvadoreños (la que siguen los inmigrantes indocumentados) toman para llegar a Estados Unidos.

Problemas mínimos

Durante el día pararon cerca de un tianguis debido a que uno de los buses tuvo problemas con una llanta. Aprovechando el desperfecto almorzaron. Ayer pararon para comer en un restaurante en Tipec, Jalisco, donde algunos aprovecharon para un rápido baño. Así continuaron su camino hacia el estado de Sinaloa, donde llegaron en las primeras horas de la tarde.

Paso por Guatemala

Lejos quedan ya las lágrimas, nervios y abrazos que abundaron en la despedida de los jóvenes en Puerto Bus, donde las familias acompañaron a los músicos el domingo en la mañana.

Ese día, Enot Rubio, del Comité Salvadoreño El Piche, llegó a despedir a los jóvenes. Además indicó que el ministro de Gobernación donó $8,000 para la alimentación del grupo durante su recorrido en México.

Una oración grupal marcó el inicio de la salida del contingente, del que aún faltan varios jóvenes que, debido a problemas con su documentación, no pudieron salir el domingo. De igual manera, una de las cachiporristas no viajó debido a que su mamá le negó el permiso para viajar por tierra.

Rubio indicó que se tratará que los jóvenes viajen a continuación para que puedan integrarse después con sus compañeros.

Para el grupo de Juayúa y Sonsonate viajar ya en el autobús fue un buen cambio, puesto que para los ensayos antes de la salida debieron viajar en un camión.

Al mediodía el grupo llegó a la frontera La Hachadura. Una chica de la banda debió quedarse en este paso fronterizo debido a que dejó su pasaporte.

Sin más incidentes, el grupo cruzó hacia Guatemala. Durante la jornada los jóvenes compartieron alimentos y bebidas, una de tantas demostraciones de solidaridad entre ellos.

Tras dejar la frontera algunos aprovecharon para renovar sus energías durmiendo un poco.

En el bus donde viaja el grupo de Juayúa y Sonsonate las cumbias amenizaron el viaje a través de territorio guatemalteco. También fueron constantes las bromas y las demostraciones de su conocimiento musical.

Los tres buses llegaron alrededor de las 9 de la noche a Tecún Umán, donde se ubica la frontera con México. Aquí se debió realizar un cambio de vehículos, que llevó poco más de 20 minutos. Posteriormente el grupo debió pasar a la migración guatemalteca.

Después del sellado de salida, los jóvenes cruzaron a pie hacia México, donde pasaron los controles de migración, sanidad y aduanas, en el cruce que en México se llama Talismán. A las 12:10 de la madrugada el grupo reinició su viaje, que estuvo marcado por los controles de seguridad.