La más reciente encuesta de LPG Datos, realizada entre el 22 y el 25 de febrero recién pasados, muestra un panorama expectante respecto de los comicios presidenciales que tendrán lugar el 2 de febrero de 2014, al menos en primera vuelta, si es que los números determinan que haya una segunda vuelta. A estas alturas, con muchos meses por delante, los partidos continúan su actividad en el terreno, mientras la ciudadanía da algunas señales y se reserva otras, de seguro a la espera de lo que traigan las distintas acciones y reacciones por venir. Sin embargo, ya hay indicios bastante reveladores, que conviene ir teniendo en cuenta.

En primer lugar, lo que hasta el momento se percibe con bastante claridad es que los dos partidos mayoritarios están en la batalla de primera línea, y la competencia se advierte cerrada. Esto puede ir variando al vaivén de las circunstancias y conforme al comportamiento de cada quien en el curso del esfuerzo de campaña; pero queda evidente, por ahora, que la organización partidaria y su fuerza tradicional se mantienen como factores determinantes. El tercero en la disputa, que es el ex Presidente Elías Antonio Saca, está en el escenario, pero habrá que ver si su figura es capaz de contrapesar la debilidad del equipo partidario que le acompaña. Esto es algo que se irá viendo en los meses que vienen y que se medirá en las urnas.

Otro aspecto muy significativo que surge de la encuesta que comentamos es el referente a la opinión ciudadana sobre la posibilidad de que continúe en la conducción nacional el mismo partido o que llegue otro. El 37.3% opina que conviene que siga el mismo; el 49.3% se inclina por que llegue otro; y para el 7.6% tal hecho es indiferente. Hay, pues, un 12% de opinión ciudadana que se inclina por la alternancia. Esto consideramos que no sólo es un mensaje para los partidos en función de su desempeño, sino también una muestra de que la ciudadanía reconoce las bondades de alternar. Y es que, como venimos manifestando en forma recurrente a lo largo de este ya prolongado proceso modernizador, la permanencia estimula los vicios y la alternancia tiende a tener efectos correctivos acumulables en el tiempo, y para todos.

El punto que la encuesta caracteriza como “razón para votar” revela también que pese a que la figura del candidato, como es natural, mantiene un buen porcentaje de incidencia en la decisión del ciudadano, el tema de las propuestas que se hagan en la campaña por los competidores muestra importancia mayor a los ojos de la ciudadanía electora. Esto debe ser asumido y asimilado tanto por los partidos como por sus candidatos para esmerarse más en el aspecto propositivo, sin descuidar el activismo pero poniéndolo en el lugar que le corresponde, a la luz de las renovadas demandas ciudadanas, que están cada vez más lejos de las viejas formas de ganar voluntades.

De aquí en adelante, de seguro menudearán las mediciones de opinión, tanto dentro como fuera de los partidos que están el juego competitivo. Y cada señal que vaya surgiendo deberá ser debidamente enfocada y calibrada, para ver en qué se tiene que insistir y qué es lo que no funciona. Las elecciones, sin duda, se están volviendo cada vez más demandantes de perspicacia, de inteligencia y de buen juicio.

Lo que no pareciera ser discutible es que quien quiera que resulte ganador en las elecciones próximas recibirá un enorme desafío. Las urnas sólo son la primera prueba.