Cualquier otra institución, privada o independiente, que lo haga es sancionada fuertemente, lo que hace que la inflación en Argentina sea mucho menor. Los precios aumentan entre 25% y 30% pero el INDEC dice que la inflación no llegó al 9% anual. Parece de Ripley, pero es así. The Economist anunció hace ya un tiempo que no publica las cifras oficiales argentinas porque no son creíbles.

Y así los Kirchner y su ejército de adláteres van conformando una versión de “su” país; lo que en Argentina se llama “el relato”. Y la imponen a cualquier precio violando los principios básicos que hacen al sistema democrático-republicano y desconociendo libertades fundamentales de los ciudadanos. Pero “los relatores” los muestran como luchadores contra la dictadura, antineoliberales, progresistas, defensores de los derechos humanos y respetuosos de las leyes. Es que los Kirchner así como tienen el INDEC también tienen mucha prensa allegada, la que recibe mucha publicidad oficial y algunos jueces amigos que se encargan de archivar las denuncias por “enriquecimiento” de la familia presidencial (más del mil por ciento en 8 años).

Pero nada es perfecto y los Kirchner se han encontrado con un sector de la prensa que los enfrenta y no renuncia a sus derechos y libertades y con el grueso de un Poder Judicial, con la mayoría de la Corte Suprema a la cabeza, dispuesto a defender su independencia y autonomía. Aquella le recuerda a los Kirchner cuando se enriquecieron durante la dictadura y eran amigos de los militares y cuando eran correligionarios y seguidores incondicionales de Menem, le señala sus actuales ataques a la libertad de prensa, y otras violaciones. Y hay tribunales y magistrados que aplican y hacen cumplir las leyes en forma pareja, incluso a los propios Kirchner y al Poder Ejecutivo aunque estos en claro desacato no estén cumpliendo con varias sentencias judiciales.

Es que los Kirchner son muy respetuosos de la ley cuando la aplican a sus enemigos, pero no cuando se las aplican a ellos. Es más, como algunos de sus colegas progresistas, son los artífices de un nuevo y arbitrario sistema jurídico –represivo muy peligroso. Llevan adelante interesantes iniciativas legislativas que son aprobadas incluso con votos de la oposición e independientes, pero luego son aplicadas a los enemigos, los rebeldes o los independientes, pero nunca a los amigos.

Es un sistema siniestro: leyes buenas, algunas quizás incuestionables, estrictas, severas, que hasta casi marcan los pasos que deben dar los jueces y tribunales, pero que después en la práctica solo rigen para los enemigos. Jamás para los amigos, salvo cuando dejan de serlo. Esto es, cuando se apartan del mandamás.

Por supuesto que, para que eso funcione, es preciso que no haya prensa ni jueces independientes. Y en eso están los Correa, los Morales y los Chávez y para ello es la gran batalla que en estos días en Argentina está dando Cristina Kirchner contra los jueces y a través de la Ley de Medios.