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Símbolo. Trabajadores del Vaticano retiran el tapiz con el escudo de armas del papa Benedicto XVI del balcón de la residencia papal de Castel Gandolfo.

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  • Símbolo. Trabajadores del Vaticano retiran el tapiz con el escudo de armas del papa Benedicto XVI del balcón de la residencia papal de Castel Gandolfo.

  • España. Jóvenes católicos, con carteles que forman el lema “España siempre fiel”, se concentraron en la explanada de la Catedral de la Almudena, en Madrid.

  • Ecuador. Vista del interior de la catedral de Quito durante la celebración de una misa en homenaje al último día del papado de Benedicto XVI.

  • Alemania. Los obispos alemanes ofician una misa en honor de Benedicto XVI en la catedral de Saint Hedwig en Berlín. Benedicto XVI fue el octavo papa alemán.Alemania. Los obispos alemanes ofician una misa en honor de Benedicto XVI en la catedral de Saint Hedwig en Berlín. Benedicto XVI fue el octavo papa alemán.

Símbolo. Trabajadores del Vaticano retiran el tapiz con el escudo de armas del papa Benedicto XVI del balcón de la residencia papal de Castel Gandolfo.
Latinoamérica despidió ayer a Benedicto XVI en su último día como papa con un repicar de campanas, elogios a sus virtudes, ceremonias religiosas y cadenas de oración.

Antes de su renuncia, que se hizo efectiva exactamente a las 7 de la noche (hora del Vaticano) y que es la primera voluntaria de un papa en más de 800 años, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y la de Costa Rica, Laura Chinchilla, le enviaron mensajes de agradecimiento y respeto.

También el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se despidió del papa “con mucha reverencia y agradecimiento”.

Pero no solo los gobiernos y las altas jerarquías de la Iglesia católica rindieron homenaje a Joseph Ratzinger, también lo hicieron los fieles que participaron en las numerosas misas dedicadas a él en este día e incluso unos 200 policías panameños que realizaron una cadena de oración en la calle.

En muchos países de la región las campanas de las iglesias repicaron antes o a la misma hora en que Benedicto XVI dejó de ser papa, después de casi ocho años, debido a su falta de fuerzas para cumplir la misión de ser jefe de la Iglesia católica.

En Guatemala, donde las campanas de las parroquias repicaron a las 8 de la mañana, antes de la renuncia, todas las misas que se celebraron ayer fueron dedicadas a rezar por “la preservación de la salud” del que a partir de ayer es papa emérito, según fuentes de la Conferencia Episcopal.

También en Paraguay las campanadas y las oraciones marcaron la despedida a Benedicto XVI, quien comenzó su pontificado el 19 de abril de 2005.

“El Santo Padre ha demostrado con sus acciones una gran inteligencia y una entrega profunda a Dios por medio de la oración. Como líder de la Iglesia católica ha dejado grandes enseñanzas, por todo ello, damos gracias”, dijo en un comunicado el Arzobispado de Asunción.

El arzobispo Pastor Cuquejo dijo que con la renuncia “ha dado una muestra de suprema humildad”.

En los mismos términos se pronunció el arzobispo de Quito, Fausto Trávez, quien considera que la renuncia papal es un “gran acto de humildad”, durante una eucaristía de acción de gracias.

“Damos gracias a Dios por el don de este buen siervo de Jesucristo, el papa Benedicto XVI. Oramos para que los cardenales se guíen por el Espíritu Santo al elegir a un nuevo papa”, dijo ayer el arzobispo de Miami, Thomas Wenski.

En México, otro país con un gran número de católicos, la despedida comenzó el miércoles con un homenaje organizado por un grupo de jóvenes a las puertas de la Nunciatura Apostólica, en el que se mezclaron las oraciones con la música de mariachis.

En Alemania

Iglesias católicas de toda Alemania hicieron sonar sus campanas en señal de despedida al papa Benedicto XVI, una figura que sigue dividiendo opiniones en su país natal.

En Baviera, un estado federado con fuerte identidad católica y en el que Joseph Ratzinger nació, se celebraron diversos servicios religiosos en recuerdo a los ocho años de pontificado del papa alemán.

También en Berlín la canciller Angela Merkel, hija de un pastor luterano, tenía previsto participar por la noche en una misa en la catedral católica de Saint Hedwig.

El arzobispo de Berlín, Rainer Maria Wölki, dijo que la renuncia “desmitificó” el cargo para aquellos que lo consideran una condición que se lleva hasta la muerte.