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La exposición que el Louvre, en París, dedicó a “Santa Ana”, última obra maestra de Leonardo da Vinci, permitió contemplar la pieza en todo su esplendor. Además, con motivo de esta muestra se restauró la “Gioconda” del Museo del Prado, copia de la del Louvre, que proporcionó importantes datos sobre la forma de trabajar del artista. Esta fue una de las grandes exposiciones del año.

Pero no es la única, en la lista también se encuentra “El último Rafael”. Esta muestra se presentó en el Museo del Prado, en Madrid. Esta fue una de las exposiciones más importantes dedicadas a Rafael y a su taller, así como la primera centrada en sus años finales. Otra de las grandes exposiciones que se presentó en España fue “Hopper”. Las obras estuvieron expuestas en el Museo Thyssen-Bornemisza. Catalogada como “única e irrepetible”, Edward Hopper se convirtió en el gran protagonista de la muestra a través de algunas de sus obras más representativas.

Pero no solo España y Francia, con muestras como “Richter” y “Dalí” en el Centro Pompidou, albergaron las grandes exposiciones del año. También Inglaterra y Estados Unidos aparecen en la lista. En el caso del primer país, destacaron la exposición sobre el artista británico Damien Hirst, porque se convirtió en la muestra individual más visitada de la galería, y “Edvard Munch: El ojo moderno”, que exploró la relación del pintor con el cine y la fotografía, y desveló la faceta de Munch como amante de las nuevas tecnologías. Ambas muestras fueron organizadas por la Tate Modern de Londres.

Mientras, en Nueva York, reinaron las exposiciones “Cindy Sherman” en el Museo de Arte Moderno (MoMa), “Contemplando a Warhol: Sesenta artistas, cincuenta años” en el Metropolitan y “Matisse. En busca de la verdadera pintura” en el Museo Metropolitano de Arte (MET).