La diáspora política salvadoreña debe cambiar con mentes brillantes pero con pensamiento joven. No se necesita ser un viejo astuto y con experiencia para estar en política, se necesita de jóvenes para integrar los 84 diputados propietarios y suplentes en la Asamblea Legislativa. Además de ejercer cargos como alcaldes y concejos municipales o en el Gabinete del Gobierno. ¿Se dejarían sobornar o cambiarán de partido político como observamos en la palestra política? ¿Sus propuestas ayudarían a construir una mejor democracia?

Se dice que los seres humanos que se dedican a la política “entre más viejos más zorros”. Sin embargo, en El Salvador necesitamos urgentemente una reingeniería en los diferentes partidos políticos, esto ayudará a que las ideas fluyan positivamente. La juventud tiene más creatividad, más energía para inyectarle optimismo a la política salvadoreña.

Casos de grupos de jóvenes, como “Medio Lleno”, “Líderes Solidarios”, entre otros, son ejemplos de liderazgo, ya que son jóvenes los que opinan, los que realizan propuestas serias y realistas.

Ellos ayudan a construir democracia, visitan canales de televisión, periódicos, radios y en las redes sociales están en la expectativa de todo lo que sucede en diferentes problemas que aquejan a la sociedad. Además, participan en manifestaciones pacíficas. Necesitamos que los institutos políticos piensen más en la juventud.

La protesta pacífica que efectuaron el año pasado jóvenes con la hazaña “Zapatazo limpio” fue una señal que la juventud puede cambiar el rumbo de El Salvador sin necesidad de violencia. Nada más desean transparencia de parte de la clase política en la conducción del país.

En este país, los que estudian la Licenciatura en Ciencias Políticas no tienen muchas oportunidades. Siempre vemos a las mismas personas en los mismos cargos. Los jóvenes tiene nuevas ideas, no son revolucionarias, nada más están acorde a las necesidades modernas.

Cada gobierno ha tenido secretarías de la Juventud, empero se debe de impulsar más las oportunidades hacia ellos. Bien por la Ley General de Juventud, la cual es un pasaporte para que sean tomados más en asuntos públicos.

Todos los gobiernos incorporan programas a favor de la juventud, pero no han sido lo suficiente, ya que muchos jóvenes al no ver oportunidades emigran. Sería un remedio que se dé una reingeniería en los cargos públicos.

En El Salvador, las personas que no se incorporan en política o no les interesa saben bien que los intereses personales predominan o los intereses grupales. Esa es la cultura de la política salvadoreña.

Nos preparamos para 2014 para las elecciones presidenciales. Es meritorio que se tome en consideración a la juventud, ello ayudará a que la opinión pública aprecie su intelecto y las ideas nuevas para cambiar este país que a veces parece que se va al precipicio.

Los jóvenes que ya están en el mundo de la política, que son pocos y no importa la ideología, deben de ser ejemplo para la sociedad. Necesitamos cambios significativos y no promesas en la clase política. Ojalá sea más sangre nueva la que dirija nuestro país. Ya muchos están cansados de lo mismo.