El presidente interino de Venezuela, Nicolás Maduro, inscribirá mañana lunes su candidatura para las elecciones presidenciales del 14 de abril, esperando heredar el apoyo de los simpatizantes del fallecido gebernante Hugo Chávez, quien lo ungió como su abanderado para la transición.

Maduro confirmó que formalizará su inscripción ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el oficialismo llamó a sus partidarios a realizar una masiva manifestación de apoyo.

Todavía no se sabe si Maduro se medirá con el líder opositor Henrique Capriles Radonski, quien recibió el apoyo de la alianza opositora Mesa de Unidad Democrática, pero sigue examinando si aceptará asumir un tercera campaña proselitista en cinco meses.

La campaña electoral para el 14 de abril será "relámpago", de apegas 10 días y aunque comenzará el 2 de abril, Maduro ya hace esfuerzos por posicionar su imagen como un candidato heredero de Chávez, aunque distinto al carismático líder bolivariano.

Maduro podrá hacer campaña sin abandonar el cargo de presidente interino, según estableció una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Los venezolanos quedaron ante un horizonte electoral inmediato cuando todavía siguen interminables las filas de simpatizantes que quieren rendirle honor a Chávez, cuyos restos siguen expuestos a ataúd abierto en la Academia Militar.

La mayoría de los visitantes van vestidos con camisetas rojas, distintivo tradicional del chavismo, en las largas colas comentan la candidatura de Maduro y reciben mensajes de dirigentes oficialistas sobre el voto para el abanderado del gobierno.

"Quizás por un tiempo, que no sabemos cuánto, tendremos la presencia de Chávez, de manera 'espiritual' y los partidarios buscará apoyarse en su recuerdo, en su herencia para apuntalar al chavismo", dijo en analista Teodoro Petkoff.

El experto en opinión pública Luis Vicente León comentó en su cuenta de Twitter que "todas las emociones están ahora a favor de los herederos del líder fallecido y hay manifestaciones masivas de respaldo y dolor por él".

"¿Cómo se puede imaginar que ese mismo pueblo se rebelará contra el delfín designado por el líder que acapara la atención nacional?", preguntó. Además, le aconsejó que evitara imitar a Chávez, cuyo carisma es irrepetible.

Maduro, de 50 años, es un ex dirigente obrero con formación marxista. Pasó de ser chofer de autobús del Metro de Caracas a diputado, luego a titular la Cancillería y después a presidente interino, reviviendo el sueño de que la clase trabajadora lleve a uno de sus representantes al poder.

Estuvo muy cerca de Chávez durante toda su convalecencia por el cáncer y antes de morir éste llamó a sus partidarios a votar por Maduro en caso de que no superar la cuarta operación.
Fiel a su mentor y líder de la revolución bolivariana, Maduro ha mostrado que prefiere seguir el camino de la retórica ideológica izquierdista que inclinarse a las negociaciones, como auguraban los analistas.

Maduro fue nombrado en el cargo de vicepresidente en octubre pasado y en diciembre el mandatario lo certificó como su eventual sucesor, lo que colocó todos los reflectores de la política en el ex dirigente sindical.

En sus apariciones públicas, confirmó que sigue la senda marcada por Chávez de propiciar la polarización entre simpatizantes y opositores del proyecto bolivariano, el discurso izquierdista, inspirado por el sueño socialista y la retórica antiimperialista.

Está por verse desde mañana si Maduro intentará mantener el perfil de una nueva versión de Chávez, ya que la inscripción como candidato dará el disparo de salida para la campaña electoral, aunque formalmente empiece el 2 de abril.

Maduro se ganó el respaldo de Chávez al convertirse en inseparable durante su convalecencia en las primeras operaciones por cáncer, en junio de 2011 y febrero de 2012, ambas en La Habana.
Durante casi seis años al frente de la Cancillería, Maduro se ganó elogios públicos de Chávez, quien a veces bromeaba diciendo: "Mira a dónde va Nicolás de autobusero". En el cargo se convirtió en un portavoz del líder bolivariano para estrechar las relaciones con países amigos.

Aunque se le atribuyen pugnas con el jefe de la Asamblea Nacional (Congreso), Diosdado Cabello, ambos han reiterado que siguen la línea trazada por el líder bolivariano, el rumbo al socialismo.

Las pasadas elecciones regionales del 16 de diciembre parecen haber respondido a la pregunta sobre si Chávez podría atraer los votos a sus candidatos a las gobernaciones. El partido oficial (PSUV) ganó 20 de 23 gobernaciones.

"Esta banda le pertenece a Hugo Chávez", dijo Maduro con lágrimas al recibir la banda presidencial el viernes como gobernante interino. "Yo asumo esta banda de él para cumplir el juramento de continuar su camino, la revolución y echar adelante la indepedencia y el socialismo y hahcer cumplir su legado (de Chávez)", agregó.