Grupos proinmigrantes de EUA marcharán en Chicago el 21 de enero, día en el que el presidente del país, el demócrata Barack Obama, asumirá su segundo mandato, para exigir que el gobernante decrete una moratoria en las deportaciones de indocumentados y se ubique en "el lado correcto de la historia".

"Queremos que desde el primer instante de su nuevo mandato el presidente se comprometa de manera real con los indocumentados", dijo Artemio Arreola, de la Coalición de Illinois para los Derechos de Inmigrantes y Refugiados.

Se espera la presencia de cientos de personas con pancartas que corearán consignas contra la separación de las familias inmigrantes, en un recorrido de varias cuadras por el centro de la ciudad entre las plazas Daley (donde se concentran las oficinas del Gobierno local y estatal), y Federal, donde están las cortes y oficinas federales.

"El presidente admitió que el gran fracaso de su Administración pasada fue no haber impulsado la reforma migratoria.

Pues ahora tiene la posibilidad de corregirse y hacer lo que está en su poder mientras se negocia en el Congreso", agregó Arreola en una entrevista con Efe.

Los activistas, entre los que se cuentan organizaciones comunitarias y líderes religiosos, quieren una orden ejecutiva de Obama, reelegido en los comicios de noviembre pasado, que ponga fin inmediatamente a las deportaciones.

"Queremos que el presidente se ubique en el lado correcto de la historia", dijo Eric Rodríguez, director de la Unión Latina de Chicago.

"El segundo mandato definirá su legado, y no creemos que quiera pasar a la historia como el presidente que deportó más gente que nadie", agregó.

Según cifras oficiales, durante el primer mandato de Obama (2009-2013) han sido deportadas 1,5 millones de personas, 409.000 el año pasado.