Los disparos de fusiles militares que según versiones aún confusas, serían los responsables de la matanza de ocho indígenas que protestaban el pasado jueves en el noroeste del país, hicieron recordar el estruendo de las metralletas durante el pasado conflicto armado (1960-1996) en Guatemala.
 
Los dirigentes de la manifestación aseguran que fueron los soldados los que dispararon contra la muchedumbre que protestaba contra el alza a la electricidad y las reformas constitucionales que promueve el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina.
 
El dirigente de la Coordinadora de Organizaciones Mayas, que reúnen a unos 50.000 indígenas, Mario Itzep, sostuvo hoy en rueda de prensa que "existen evidencias y pruebas" que demuestran que fueron los militares los que dispararon sus fusiles.
 
Pérez Molina ha reconocido que siete soldados admitieron haber disparado, pero al aire y en defensa propia al verse acorralados por los indígenas, y los puso a disposición de la justicia para que sea la Fiscalía la que investigue los hechos.
 
El mandatario también pidió a la sociedad que no se comparen los hechos ocurridos en la denominada Cumbre de Alaska, a 170 kilómetros al noroeste de la capital, con los del pasado conflicto armado.
 
Además, instó a "no criminalizar" al Ejército, sostuvo que los hechos fueron provocados por los manifestantes e hizo un llamamiento a la población para que se abstenga de protestar de forma violenta.
 
"Lamentamos los incidentes, lamentamos los hechos violentos, hago un llamado al pueblo a que las peticiones se hagan en paz, no es de esa forma como se van a resolver las diferencias", indicó.
 
Según las primeras investigaciones, un guardia de seguridad privada que custodiaba un camión disparó con escopeta a la muchedumbre, y habría sido el detonante de la matanza.
 
No obstante, Itzep dijo que altos funcionarios del gobierno han mentido desde un inicio cuando informaron que los militares no iban armados y, en nombre de 14 organizaciones mayas, demandó al presidente la destitución de sus ministros de Defensa y del Interior, Ulises Anzueto y Mauricio López, por considerar que son "responsables directos de la matanza".
 
"Habían militares armados. Ellos dispararon contra nuestros hermanos", sostuvo el dirigente en declaraciones a Acan-Efe.
 
En su opinión, los hechos registrados en contra de la población de Totonicapán, que organizó la protesta, hacen recordar los ocurridos durante el conflicto armado.
 
"Lo que sucedió revela que es una actitud del pasado y demuestra que el gobierno quiere militarizar a las comunidades indígenas. El presidente dice que no se comparen los hechos del pasado, pero no demuestra su capacidad en el proceso de paz", apuntó Itzep.
 
El relator de la ONU para la Promoción del Derecho a la Libertad, Frank LaRue, dijo hoy en un comunicado que las muertes fueron consecuencia de disparos de arma de fuego por parte de efectivos del ejército.
 
El diplomático manifestó que es "inaceptable" ese hecho porque manifiesta el total exceso y abuso de la fuerza pública contra población civil, y un gravísimo error en las políticas de seguridad en utilizar a fuerzas militares para resolver conflictos sociales.
 
El líder de la antigua guerrilla y negociador de los Acuerdos de Paz que pusieron fin al conflicto interno de 36 años, Miguel ngel Sandoval, aseguró a Acan-Efe el pasado viernes que la muerte de los indígenas es la primera masacre militar después de la firma de los tratados.
 
"Lo ocurrido en Totonicapán es la primera masacre, después de la firma de la paz, en contra de la población indígena". Fue una "agresión brutal e innecesaria" en contra de pobladores que "manifestaban su inconformidad" con decisiones y políticas del gobierno, señaló Sandoval.
 
Durante la guerra, que dejó 250.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos, la Comisión de la Verdad documentó 669 matanzas, 626 de las cuales se las atribuyó al ejército.
 
Pérez Molina aseguró hoy que está dispuesto a acatar el resultado de las investigaciones que realizan las autoridades para esclarecer la muerte de los ocho indígenas.