Rossemberg o Rosemberg es un apellido austro-húngaro que significa “montaña de rosas”.

Los tres mundos a los que se dedica Rossemberg Rivas son inusuales. Literalmente. El joven diseñador se dedica al diseño de indumentaria poética, la creación de atmósferas y el divertimento. “Rubros necesarios para seguir subrayando que la vida no debe dejar de sorprendernos... y que si eso pasa es porque hemos perdido la dirección de ‘nuestro primer amor’”, expresa Rivas, quien celebra ya una década de trayectoria.

El verdadero motor creativo y quien despertó sus cualidades artísticas desde su niñez fue su abuela Vilma. “Mi abuela siempre me enseñó como primera vocal la sensibilidad, y que esta me llevaría a conocer lo más interesante de la vida, lo que los demás no conocían y apreciaban, la autenticidad como herramienta de libertad, y la generosidad porque la vida es una fiesta permanente”, dijo.

Su trayectoria y su sello personal comenzaron en 2003. Tras finalizar sus estudios universitarios, tuvo que iniciar su carrera. “Desde siempre supe que quería encontrar la fórmula maravillosa de creer que el diseño en esencia es multidisciplinario, y que el arte puede acompañar al diseño”, expresó. Y su inspiración no estaba lejos. “(Me inspiro) en la vida misma, porque solo viviendo en los extremos de ella a plenitud no se es ignorante ni ignorado”, afirmó.

Uno de los sueños de Rivas se cumplió en 2004. Mientras estaba nutriéndose del conocimiento que el Fashion Institute of Technology FIT brinda, hizo una colaboración con el Cirque du Soleil para caracterizar personajes en el 20.º aniversario del show.