Dicho descuento podría hacerse efectivo mediante un mecanismo gradual: la primera semana iniciaría con un 10%, la segunda con 20% y así sucesivamente hasta alcanzar un 80%. Al sobrepasar los sesenta días calendario sin ser resuelta la elección, los diputados propietarios tendrían que entrar en receso y asumirían los suplentes. Estos tendrían 30 días hábiles para resolver y gozarían de sueldo pleno; si a los 30 días no han resuelto, se les aplica un descuento del 50% del salario ordinario y los viáticos.

El tema es que si cada votación se va a convertir en un asunto estrictamente de más o menos dinero, los que pagamos la fiesta no podemos estar indefensos.

La siguiente medida es la revocatoria del mandato de todos, sin excepción, y pasar a nueva elección. Los salientes estarían inhabilitados de poder presentarse en esa elección. Que nadie se preocupe porque no haya diputados durante los 60 días que dure el proceso de elección, pues no va a pasar nada; total, la productividad de los legisladores es tan baja que una nueva Asamblea podría recuperar en una semana el tiempo no laborado por los salientes.

Pongámosle límite a la irresponsabilidad de los de arriba, la irresponsabilidad es hermana gemela de la estupidez y, según Einstein, esta no tiene límites. No es mediante llamados a la conciencia, a la ética y a la moral que vamos a corregir este descalabro, hay que seguir el consejo que indica el maestro Maquiavelo: golpearle el bolsillo al funcionario para que no pierda la memoria, para que nunca se le olvide.

Ya van cuatro masacres en los 30 días que el país lleva sin fiscal y no sabemos cuántas más hay que esperar. La responsabilidad de investigar estos crímenes y de poner las pruebas en manos de los jueces recae sobre la Fiscalía, pero esta sigue acéfala y a los padres de la patria no les importa, pues las víctimas no son sus familiares y porque cada fin de mes reciben su cheque y sus viáticos completos.

El Gobierno de Estados Unidos también podría echar una manita en estos asuntos, por ejemplo, si al incluir a la MS en la lista de organizaciones criminales va a revisar las cuentas bancarias, también podría incluir en la misma revisión a algunos funcionarios de esos que con alevosía y ventaja se dedican a obstaculizar la aplicación de la justicia, creando así un paraguas de protección política a los grupos criminales.

No hay que olvidar que el crimen es un engendro de la impunidad y la impunidad solo puede sobrevivir cobijada por las élites, ya sean políticas o económicas. En resumen, si el Departamento del Tesoro y las autoridades estadounidenses quieren actuar, tendrían que actuar no solo sobre los efectos, sino ante todo sobre las causas.

A la naciente ciudadanía hay que recordarle que no existe razón alguna por la cual depositar las decisiones que tienen que ver con nuestras familias y nuestro país en manos de las élites partidistas, ellas solamente se interesan en ellas mismas.