Cada año las personas se involucran en diferentes actividades que conmemoran aquel día de 1970, en el cual Estados Unidos, Canadá y varios países de Europa Occidental lo celebraron por primera vez a iniciativa del senador estadounidense Gaylord Nelson, quien se consideraba un férreo defensor de la naturaleza y decidió impulsar esta iniciativa para crear conciencia sobre la sobrepoblación, la contaminación y la conservación de la biodiversidad.

Han pasado más de 40 años desde entonces y este año se ha comenzado a gestionar una interesante campaña para ponerle una cara al cambio climático, tomando en cuenta que cada día impacta a un mayor número de personas.

El Día de la Tierra no debe ser solamente para propiciar el desarrollo de una conciencia ambiental. Debería ser una oportunidad para impulsar actividades concretas en las que se involucren autoridades estatales, municipales, sociedad civil y organizaciones no gubernamentales, niños, jóvenes y adultos para enfrentar los graves desafíos como la escasez de agua potable, la deforestación, la degradación de los espacios verdes y el calentamiento global.

Recordemos que la primera lluvia caída en El Salvador en 2013 ya causó a su paso inundaciones y primeras personas lesionadas y aunque los pronósticos dicen que tendremos un año “normal”, la sobrepoblación y otros fenómenos sociales actuales hacen que cada año los riesgos aumenten.

Nuestro planeta encierra una serie de curiosidades: el agua cubre más del 70 % del planeta en estado sólido, líquido y gaseoso. Además, cubre tres cuartas partes de la superficie terrestre en pantanos, lagos, ríos, mares y océanos, pero solo una pequeña parte del agua disponible en es apta para el consumo humano.

Por eso debemos usarla de manera racional. Enhorabuena el debate por una ley que regule el acceso equitativo del vital líquido.

No todo es tan grave, pues a medida que pasan los años, los jóvenes se empoderan cada vez de estos conceptos, si lo comparamos con los humildes comienzos, de la década de los setenta.

Sin embargo, todavía se observan sistemas de producción basados en el consumo de bienes y recursos, Si bien es cierto se ven en el horizonte proyectos orientados a reducir los efectos del cambio climático como lo son las empresas que usan formas inteligentes de ahorro energético, estamos lejos de competir con países como Costa Rica, en donde el lema de país es ser “verde e inteligente”. De seguir así, no podremos competir con economías que han basado su desarrollo en el conocimiento y en una gestión adecuada de sus recursos.

Hasta la fecha la Tierra es el único planeta conocido con vida, actualmente, existen alrededor de 1.2 millones de especies de animales catalogados, aunque los científicos creen que ese es solo un pequeño porcentaje del total, esta es una poderosa razón para cuidar los recursos que disponemos y asegurar que las futuras generaciones también dispongan de ellos.

Nuestro país cuenta con un sinnúmero de leyes, políticas, estrategias y otros instrumentos de política pública que son necesarios para enfrentar los desafíos de vivir en una era globalizada, es cuestión de poner a funcionar estos mecanismos que al parecer existen en papel pero les hace falta músculo para alcanzar los efectos esperados.

Los recursos tampoco deberían ser un problema, existe una danza de millones de dólares en materia de cooperación internacional para estos temas. Ahí es donde debería existir un mecanismo de participación fuerte, para aterrizar con acciones concretas para seguir celebrando el Día de la Tierra.