El agua es un elemento fundamental para la vida, su importancia es vital. Sin cuestionamientos válidos, tiende a ser cada vez más escasa, a tal grado que se plantea que en el futuro las guerras no serán por el petróleo, sino por el agua. Una sociedad que se comporte responsablemente debe comprometerse a cuidar ese recurso, exigir el compromiso de adoptar las medidas necesarias para aumentar su disponibilidad sosteniblemente, regular su uso y fomentar su conservación, a partir de la lluvia y de lo que dan los ríos y el subsuelo.