Mucho del pronóstico de supervivencia depende de la edad del paciente y de las condiciones generales de este. Es decir, si es diabético, hipertenso, obeso, sedentario o bien si tiene problemas cardiacos o colesterol y triglicéridos elevados. Evidentemente el derrame cerebral es favorecido por todas estas condiciones y cada una de ellas se suma para provocar en nosotros la muerte o causar secuelas graves que nos impidan realizar las mas mínimas funciones. Según las estadísticas, el pastor Edgar López Beltrán, conocido como el Hermano Toby, debería estar en una condición diferente a la cual se encuentra ahora. Sí, ya que los factores pronósticos en él se sumaban trágicamente para dejarlo con secuelas graves permanentes o sin vida. Entonces ¿qué hace el Hermano Toby de pie, caminando y predicando? Su estado neurológico después de haber sufrido la hemorragia cerebral era devastador. Paralizado en la mitad de su cuerpo, sin poder articular bien palabras y sin poder valerse por sí mismo. Necesitando de ayuda para las necesidades básicas como bañarse, asearse y vestirse. Realmente, cualquier neurólogo hubiese pensado que esta sería una condición de vida permanente. Pero contra todo pronóstico, él comenzó a recuperar fuerza en su cuerpo debilitado, comenzó a hablar mejor y a ser un milagro viviente. Sí, esa es la respuesta. El Hermano Toby sobrevivió porque Dios lo quiso así. Probablemente ninguno de nosotros teniendo todos estos factores de riesgo estaría contando su historia. ¿Este accidente cerebrovascular era prevenible? Sí. Pero hubiese sido necesario haber luchado contra el sedentarismo, las preocupaciones, mantener su presión arterial controlada, cuidar su alimentación y hacer ejercicio. Sí, una inversión muy grande pero con una ganancia aún mayor: nuestra salud.

La experiencia de este hombre ha sido muy dura pero con un final que no es usual. Definitivamente la mano de Dios está detrás de esta evolución tan favorable y asombrosa. Pero nuestro caso puede ser muy diferente a la del Hermano Toby, por ello comencemos hoy mismo a prevenir el derrame cerebral. Hoy, sí, salgamos a caminar, dejemos esa hamburguesa tranquila, visitemos a nuestro médico. Hagámoslo por nosotros mismo y si esa no es suficiente motivación, hagámoslo por nuestros seres queridos. Esposa, hijos y amigos. Quienes también cargarán con las consecuencias de nuestros descuidos y sufrirán a nuestro lado. Siempre lo he dicho. Desde la cama de un hospital la vida se ve diferente.