El presidente estadounidense, Barack Obama, no pierde el humor ni siquiera en campaña electoral; al menos no en la gala de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, en la que tradicionalmente los mandatarios pronuncian un discurso con bromas sobre sí mismos y el resto de la clase política.
Rodeado de famosos como George Clooney, Lindsay Lohan o Steven Spielberg, Obama tuvo frases para todos, incluidos él mismo y el servicio secreto tras el escándalo con prostitutas en Colombia, aunque su blanco favorito fue el probable candidato de los republicanos a la Presidencia, Mitt Romney. "Romney y yo tenemos muchas cosas en común", aseguró Obama.
"Los dos tenemos títulos de Harvard. Yo uno, él dos. íVaya esnob!", ironizó. El presidente se valió también de una anécdota que generó revuelo en torno a Romney durante la campaña.
El republicano llevó en 1983 en unas vacaciones a Canadá a su perro setter Seamus durante horas atado al techo del coche familiar.
Cuando los críticos le reclamaron por ese hecho, contestó que al perro le gustaba más ir ahí arriba que dentro del vehículo. Retomando el tema, Obama mostró en la cena un fotomontaje en el que se ve a Romney frente al avión presidencial, el Air Force One, y sobre el techo de la nave... un perro.
El demócrata también se burló de sí mismo tras la polémica que causó un pasaje de su autobiografía en el que cuenta que siendo niño probó carne de perro en Indonesia. Retomando un chiste de la ex candidata conservadora a la Vicepresidencia Sarah Palin en la que ella comparaba a las madres que deben llevar a sus niños de una actividad deportiva a otra con pitbulls por su dureza, Obama dijo: "Cuál es la diferencia entre una 'hockey mom' (una mamá-hockey) y un pitbull?".
Y respondió: "Que el pitbull está riquísimo". También aprovechó sucesos de la actualidad, como la reforma sanitaria, y bromeó diciendo que en su agenda secreta está volver a aprobar la reforma. Los republicanos lo acusan a menudo de tener planes que no revela a la opinión pública.
La tradición de la cena de los corresponsales data de 1920 y su objetivo inicial era mejorar la comunicación entre los reporteros y el presidente.
Hasta 1962 no se permitía la entrada de mujeres, por lo que la de anoche fue el 50 aniversario de su participación, conseguida por el presidente John F. Kennedy, quien dijo que no asistiría si no iban también las damas. La cena fue la cuarta en la que participa Obama.
Hace un año y sin dejar traslucir nada en su divertido discurso, al volver a la Casa Blanca dio la orden de entrar en la casa donde se sospechaba estaba Osama Bin Laden. La misión acabó con la muerte del líder de Al Qaeda en Pakistán. Aludiendo al hecho, el presidente dijo que se conmemoraba un acontecimiento histórico, pues "hace un año se hizo justicia con uno de los individuos más notorios del mundo".
Las imágenes que aparecieron proyectadas entonces en una pantalla no fueron sin embargo las de Bin Laden, sino de Donald Trump.
El empresario inmobiliario fue blanco de las bromas de Obama en la cena del año pasado, después de que Trump exigiera al presidente una "prueba" de que había nacido en Estados Unidos y no en Kenia, el país de su padre. Nadie puede ser presidente del país si no ha nacido en territorio estadounidense.
Hacia el final, el mandatario dijo tener aún muchos chistes más en reserva, pero que no podía seguir hablando porque tenía que "llevar a casa al servicio secreto antes de su nueva hora límite de llegada". La broma aludía al escándalo por la contratación por parte de agentes encargados de su seguridad de prostitutas durante la reciente Cumbre de las Américas en Colombia.