“Si el Ministerio de Hacienda sigue el procedimiento adecuado, todo se soluciona con rapidez y no se arriesga la buena ejecución de las elecciones, especialmente lo referente al voto residencial que falta y el voto desde el exterior.”
Tan caótica es la situación financiera del sector público que las elecciones de 2014 se financiarán con recursos provenientes de “préstamos”, porque no se hicieron las debidas provisiones para un evento conocido desde mucho antes y que es el corazón del sistema democrático.

Además, en un mismo combo, están pidiendo fondos de “créditos” para sufragar el pago de subsidios al transporte público y al gas por $45 millones, que el Ministerio de Hacienda ya podría haber pagado con nuevas LETES (Letras del Tesoro). Recordemos que entre enero y febrero colocaron $177.4 millones en nuevas LETES. Estas operaciones están relacionadas, en gran parte, con el presupuesto 2012 para pagos no realizados por falta de fondos, que de haberse sufragado a tiempo habrían aumentado el déficit en esa cantidad. Como verá, el déficit no baja, sube, porque se mantiene oculto entre las cuentas por pagar, que crecen cada vez más.

Ahora veamos cuál es el problema con el presupuesto para las elecciones de 2014. Primero, la Constitución dice que “tienen exclusivamente iniciativa de ley: primero, los diputados; segundo, el presidente de la República por medio de sus ministros (artículo 133). Luego, al referirse a lo concerniente a la hacienda pública, dice que “el Órgano Ejecutivo, en el ramo correspondiente, tendrá la dirección de las finanzas públicas y estará especialmente obligado a conservar el equilibrio del presupuesto (artículo 226). Por consiguiente, es deber del ministro de Hacienda presentar el presupuesto especial para el evento electoral de 2014.

Segundo, el artículo 227 en el inciso tercero dice que “las instituciones y empresas estatales de carácter autónomo y las entidades que se costeen con fondos del erario (el caso del TSE) o que tengan subvención de este (...) se regirán por presupuestos especiales”. Pero seguidamente el artículo 228 señala que “ninguna suma podrá comprometerse o abonarse con cargo a fondos públicos si no es dentro de las limitaciones de un crédito presupuesto”; esto es, se deben tener los fondos disponibles. Y como el Ministerio de Hacienda no los tiene, a la fecha no ha presentado el presupuesto.

Tercero, la oposición dice que no aprobará los recursos que demanda el TSE sin conocer el presupuesto, lo que no deja de ser un argumento valedero. Entonces, las recriminaciones no solucionan el problema, ni pedir a terceros que hagan lo que le corresponde al Ministerio de Hacienda.

Solución. Que el Ministerio de Hacienda envíe formalmente a la Asamblea Legislativa las dos solicitudes conjuntamente: (I) la correspondiente al endeudamiento para financiar las elecciones de 2014; y (II) la del presupuesto. Allí se estudiará y ajustará el presupuesto, tal como faculta la Constitución a la Asamblea Legislativa, y de esa forma conjunta se puede lograr el acuerdo para aprobar los recursos del préstamo para financiarlo.

Ya con todo esto aprobado de antemano, el pleno legislativo procede a aprobar estas dos propuestas de ley en el orden que se debe: primero los fondos y después el presupuesto.

Es solo de voluntad, de responsabilidad, no es de señalamientos. Si el Ministerio de Hacienda sigue el procedimiento adecuado, todo se soluciona con rapidez y no se arriesga la buena ejecución de las elecciones, especialmente lo referente al voto residencial que falta y el voto desde el exterior. Fácil, ¿no?