En un inicio, el local estaba distribuido en una sala dividida en dos partes, una para albergar la redacción y la administración; y otra para los talleres donde se hacía el diario.

En el área de impresión, se trabajaba con una máquina "Babcock" tipográfica, conocida por los empleados como "La Garroba", la cual poseía una alimentación de pliegos de papel manual, donde se imprimía un lado de la hoja primero y luego el otro, con una capacidad de 700 ejemplares por hora.
 

Con aquella edición, se comenzó a marcar la diferencia en el periodismo nacional, pues dentro de sus páginas se encontraba información de interés general, la cual ha sido desde entonces, pilar de la libertad de prensa, que es la esencia de todas las libertades que gozan los ciudadanos.
 

De igual forma, las notas internacionales se caracterizaban por ser lo más recientes posible, esto gracias al uso de cables noticiosos, considerando siempre las limitaciones de la época.
 

Desde esta primera edición, la filosofía de LA PRENSA GRÁFICA ha quedado clara, y ha sido el fundamento de la labor periodística que se desarrolla hasta el momento.
 

Como medio de comunicación social, en su primer editorial, se comprometió a velar y luchar por los intereses comunes de un pueblo que cree en la libertad de sus derechos y el desarrollo económico e intelectual, como parte indispensable del éxito de toda nación.