Resistencia. Algunos vendedores se resisten a abandonar sus puestos de venta porque reclaman “alternativas dignas” para comercializar sus productos.

Norman Quijano, alcalde capitalino y candidato presidencial por ARENA para 2014, celebró ayer que los diputados del FMLN y GANA no lograran anoche sumar los votos para aprobar reformas al Código Municipal que buscaban frenar el desalojo de ventas informales en San Salvador.

“Era una acción política que violentaría la autonomía de las alcaldías, que sería una flagrante intromisión dentro de las funciones de las municipalidades que tienen la potestad de ordenar las calles y aceras”, dijo el jefe de la comuna capitalina ayer.

Además, agradeció al resto de fracciones políticas que no se sumaron a dicha iniciativa (ARENA, PCN, PDC y CD). “Felicito a los diputados que no se prestaron en una acción eminentemente de tinte político”, acotó Quijano.

Los vendedores informales presentaron el jueves a la Asamblea Legislativa una pieza de correspondencia que buscaba reformar el Código Municipal, con fin de frenar los planes de ordenamiento de la alcaldía, al obligar a Quijano a disponer de alternativas para los comerciantes.

En la propuesta se pide incorporar el artículo 137-A a mencionado código. La redacción establece: “Cuando los espacios públicos sean ocupados por personas naturales de forma individual o asociadas por más de 20 años (… ) no podrán ser desalojadas de dichos espacios, si no hay alternativas de reubicación por parte de la municipalidad”.

No obstante, esa iniciativa solo logró 42 votos en la sesión plenaria del jueves, cuando eran necesarios 43.

Al no lograrse los votos mínimos, el proyecto de reforma pasó a la comisión de asuntos municipales para ser estudiado con más detenimiento.

El artículo 203 de la Constitución de la República brinda facultades de autonomía a las alcaldías. La comuna capitalina ha planificado varios procesos de ordenamientos en la capital, que se ejecutarán en el corto, largo y mediano plazo. Los vendedores informales insisten en que mientras no tengan alternativas dignas, no abandonarán las calles.