Dicho Acuerdo que está pendiente de ratificación con dos tercios de los diputados de esta representación legislativa, para que se produzca la modificación constitucional, ha creado nueva conmoción del Órgano Legislativo en contra de la mencionada Sala de lo Constitucional.

Es del dominio público que en la noche del 28 de julio, por una infidencia de que la sala firmaría al día siguiente la sentencia que reconocía las candidaturas independientes y el voto por persona, la Asamblea Legislativa, en un madrugón, con dispensa de trámites y ninguna discusión ni participación ciudadana, se aprobó la reforma constitucional citada en menos tiempo del que les toma autorizar un viaje de diputados o una plenaria en el mar.

Un acuerdo legislativo que no se discute, ni se analizan sus ventajas y desventajas, conveniencia, etcétera, tomado después de su simple lectura, es grave, pero peor una reforma constitucional, pues no puede considerarse que ha cumplido con el mínimo indispensable para su nacimiento; su trámite procesal no es una simple formalidad, es un requisito de la seriedad del máximo órgano legislativo en una función fuera de lo legislativo, en función constitucional. Ello solo es suficiente para que se declare su inconstitucionalidad.

Por otra parte el art. 248 Cn. establece como irreformables los artículos “que se refieren a la forma y sistema de gobierno...”, contenido en el “Título III – El Estado, su Forma de Gobierno y Sistema Político” (es decir, al art. 85 que establece que el Estado es republicano, democrático y representativo, pluralista y que se expresa por medio de los partidos políticos; al art. 86 que determina los órganos de gobierno son el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial, quienes ejercerán independientemente las funciones que les da la ley); la irreductibilidad del territorio y la no reelección presidencial.

Pero también son irreformables los derechos y deberes políticos de los ciudadanos como el ejercicio del sufragio, la asociación en partidos políticos, optar a cargos públicos (art. 72), el ejercicio del voto libre, directo, igualitario y secreto (art. 78), la elección popular (art. 80).

Admitir que pueda reformarse el art. 126 Cn., exigiendo que los candidatos sean propuestos por un partido político, sería lo mismo que si pretendieran que solo pudieran ser diputados los hombres o solo los profesionales de algunas ciencias, como derecho, economía, etcétera, como en China que el 100 % de los diputados tiene educación universitaria, todo lo cual vendría a romper la igualdad establecida en el art. 3 Cn., además de los principios democráticos que son parte del sistema político de nuestro país, que constituye la base pétrea fundamental del Estado.

La opinión de algunos diputados de crear una Asamblea Constituyente, en vista de que ya existe un mecanismo de modificación de la Constitución de acuerdo con el art. 248, constituye el camino de la destrucción del sistema total republicano y democrático; equivale a pedir un golpe de Estado para destruir la piedra angular de nuestro sistema jurídico político. Respetemos la Constitución.