Aprovecha esta época de vacaciones para visitar en familia hogares de niños huérfanos o de ancianos y prestarles atención durante un mediodía de la semana, estarás enseñándoles sobre solidaridad, compasión, amor al prójimo. Por sí mismos descubrirán que hay personas a su alrededor que sufren un abandono y a pesar de ello tienen un propósito de vida. El platicar, escuchar, entretener a estos seres humanos que apenas inician su vida y otros que la están terminando los hará reflexionar sobre la importancia que se debe dar a las necesidades de los demás. Con los más grandes puedes también visitar enfermos en hospitales y hacer recolectas para llevarles lo que les hace falta, ya sea porque la familia no los visita o porque no tienen las posibilidades de adquirirlos. Son acciones sencillas, pero que requieren de mucha voluntad y amor. Deja en tus hijos ese legado de obrar para hacer felices a otros, sin esperar nada a cambio.

La enorme satisfacción de haber estado allí para alguien que lo necesitaba en ese preciso momento será su recompensa y le ayudará a desarrollar una actitud de servicio y generosidad, dejando de lado el egoísmo y las ansias de siempre querer más de lo que se tiene.

Si hay hijos artistas, motívalos a montar un acto con la familia y amigos para presentarlo en algunos de los lugares que visiten; lo importante es que participen todos y disfruten de la alegría de aquellos que los observan.