Seguimos siendo un país con el crecimiento económico más bajo de la región, poco atractivo para la inversión extranjera, con altos niveles de pobreza y endeudamiento y grandes desafíos para contribuir al cambio de esta realidad en un año preelectoral.

Como ya es tradición, en el plano personal y profesional, solemos trazarnos metas, planes o proyecciones de lo que esperamos hacer de cara a un nuevo año; igual lo hacen los ministerios y dependencias del Estado, los empresarios, las alcaldías, las universidades y gran parte de los actores sociales que esperan mejorar sus resultados haciendo una pausa, como un punto de quiebre, y mirar hacia adelante.

Pero mucho del éxito de estos planes no solo depende de una persona, o un equipo de profesionales, depende en gran medida de cómo se trabaje de la mano con actores y aliados clave que faciliten o contribuyan al cumplimiento de las metas trazadas.

El gobierno, por ejemplo, por mucho que se trace como meta crecer más allá del 2.5% del PIB no lo podrá lograr solo junto a su gabinete económico, ni junto al resto de sus dependencias de estado... puede contribuir, pero no lo logrará si la empresa privada, la Asamblea Legislativa y todos los actores sociales involucrados no están en la misma sintonía.

Todos sabemos que es de vital importancia aumentar la llegada de inversión extranjera directa. ¿Pero qué estamos haciendo para que efectivamente esta llegue y se traduzca en oportunidades de empleo y desarrollo para nuestra economía? Puede ser que los empresarios estén haciendo su mejor esfuerzo por entusiasmar a potenciales socios en el exterior, puede ser que el gobierno esté haciendo su mejor esfuerzo por brindar un mejor clima de negocios y seguridad, pero lo realmente clave es que gobierno, empresa privada, la clase política y actores clave trabajen juntos en iniciativas concretas que contribuyan al tema de forma inmediata.

Actualmente, entre las 185 economías que mide la encuesta Doing Business del Banco Mundial, nuestro país está en el puesto 139, es decir, antes de pensar en invertir en El Salvador, un inversionista tiene 138 posibilidades mejor calificadas que nosotros donde llevar su capital, los empleos, y el desarrollo que tanto necesita nuestra gente. Es urgente que nos pongamos a trabajar en esto.

Ponerse a debatir del porqué hemos retrocedido en este y muchas otras mediciones de corte económico es meterse también a politizar el tema, y esa no es mi intención, prefiero situarnos ante una oportunidad valiosa que tenemos por delante para aprovechar, donde todas las corrientes políticas pueden aportar para corregir la plana y hacernos aunque sea un poco más atractivos para la inversión en este 2013: aprobar leyes y reformas que contiene el paquete de promoción a la inversión.

Frente a esta gran oportunidad, considero que la Asamblea Legislativa es una institución clave de la que depende el éxito de la llegada de nueva inversión y de ver, en general, mejoras en nuestra economía. Un espacio donde puede cobrar prioridad el tema en la agenda pública, propiciando un debate serio, transparente, constructivo y ágil para contribuir a nuestra economía en el primer trimestre del año para tener la oportunidad de ver resultados inmediatos.

Que así como el resto de instituciones inicia el año siguiendo su plan de trabajo, que el plan de trabajo de nuestros diputados inicie este 2013 sobre la base del estudio de leyes y sistemas integrales de atención al inversionista para mostrar ante la opinión pública nacional e internacional su genuino interés por aportar al desarrollo económico de nuestro país.

Que la creación de la Ley de Asocios Publico-Privados, La Ley de Contratos de Estabilidad Jurídica, Ley de Firma Electrónica, Ley de Agilización de Trámites para los Proyectos de Construcción, sean una realidad este año, que se vote pronto por las reformas a la Ley de Zonas Francas y a la Ley de Servicios Internacionales, que toda la fuerza del poder legislativo, así como se ha demostrado en otros casos de otra índole y trascendencia, se haga notar en beneficio de nuestro país.

En un año preelectoral, donde existe siempre la tentación de proceder más por el bienestar del partido (y los votos) que el de la población, el rol de nuestros legisladores se vuelve aún más retador para dar señales de transparencia, de unidad y trabajo en equipo para lograr el desarrollo de oportunidades de crecimiento reales para nuestra nación.

Así como un carro necesita gasolina para correr, así nuestro país necesita de la llegada de nueva inversión para crecer.

El crecimiento de la economía genera empleo, esperanza, y oportunidades para todos los salvadoreños; el no crecer trae pobreza, delincuencia y condiciones infrahumanas. La inversión, la competitividad y el crecimiento son temas de país, que afectan hasta el último salvadoreño y qué mejor legislación que el que toca positivamente a todos.

Nuestros diputados tienen la llave para llenar el tanque de combustible de este carro, generando confianza entre los inversionistas y esperanzas para todos los salvadoreños que luchan a diario por mejorar sus condiciones de vida. ¡Aprovechemos esta oportunidad!