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Causas. La gente cree que las pandillas existen por problemas familiares y económicos.

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  • Causas. La gente cree que las pandillas existen por problemas familiares y económicos.

  • Delitos. La cantidad de personas que reporta haber sido víctima de delito no ha bajado, pese a la tregua.

Causas. La gente cree que las pandillas existen por problemas familiares y económicos.
El 8 de marzo se cumplirá un año desde que un grupo de líderes pandilleriles fue sacado de un penal de máxima seguridad para que coordinara, desde un penal ordinario, un cese al fuego entre las dos principales pandillas que operan en las calles del país. Ese fue el primer paso para que entrara en vigor la llamada tregua.

Un año más tarde, el 55.2% de los salvadoreños tiene una opinión negativa sobre la tregua; el 29.7%, positiva; el 3%, regular, y el resto no opina, según la encuesta más reciente realizada por LPG Datos, la unidad de investigación social de LA PRENSA GRÁFICA.

Al margen de la opinión sobre la tregua, se preguntó a la gente qué aspecto positivo destacaría de este proceso: el 40.3% dice que no hay nada positivo, el 26.8% no sabe, mientras que el 32.9% cita diferentes aspectos positivos, entre los que se destaca la disminución en el índice de los homicidios.

Luego, entre los aspectos negativos, el 9.6% dice que ninguno, el 36.8% no responde, mientras que el 53.6% destaca diversas cosas negativas, de las que sobresalen el incumplimiento del pacto, ya que continúa la violencia. La gente opina, además, que este proceso le da poder a los pandilleros.

La tregua, que se ha desarrollado en la penumbra durante un año, está entrando en proceso de institucionalización, con el involucramiento de algunas alcaldías. Le preguntamos a la gente qué opina de que un gobierno negocie con pandillas, y les leíamos las siguientes opciones: es bueno que lo haga, lo puede hacer con ciertas condiciones o es malo que lo haga. El 45.3% dice que es malo y que no se puede negociar bajo ninguna condición, el 19.1% ve bien que se haga de manera condicionada, mientras que el 27.2% ve bien la negociación. Quienes están anuentes a una negociación condicionada piden que haya cese de crímenes y que se cumpla lo pactado.

Un pacto, en todo caso, depende de la voluntad de las partes para cumplir. ¿Se puede confiar en las promesas de miembros de pandillas? El 69.5% de los entrevistados dice que no, el 10.3% asegura que más o menos, mientras que el 14.9% señala que sí.

Lo anterior no debe extrañar, puesto que el 79.5% de la población tiene una opinión negativa de los pandilleros, mientras que el 5.4%, una positiva. Si asumimos que esta última cifra representa a los simpatizantes de pandillas, el número absoluto estaría en torno de las 200,000 personas.

Otro punto de la investigación fue indagar las causas y soluciones al problema. A los entrevistados se les pregunto cuál es la causa principal por la que algunas personas deciden unirse a pandillas: el 36.2% dice que por culpa de los padres o del sistema educativo del país, el 30.7% señala aspectos económicos, mientras que el 7.2% cree que es por opción personal.

Las personas más propensas a creer que las pandillas son reflejo del fracaso de la familia son las de niveles socioeconómicos medio y alto, mientras que en los niveles más bajos prevalece la explicación económica.

Las propuestas para controlar las acciones de los pandilleros también varían según el nivel socioeconómico de quien responde. En general, el 33.4% de los salvadoreños sugiere acciones represivas, incluidas algunas radicales como la instauración de la pena de muerte; luego, el 24.3% propone la creación de fuentes de empleo; y el 6.6%, la instauración de planes de ayuda a la reinserción.

La información muestra que la tregua entre pandillas ya es un hecho muy conocido entre la gente, pero que no ha ganado el prestigio de ser una solución a los problemas delictivos del país. Esto se debe quizá al hecho de que las personas siguen siendo víctimas de delitos. En el último trimestre, por ejemplo, el 15.9% de salvadoreños dice que alguien en su familia sufrió algún crimen, una cifra superior a la del trimestre anterior. La información sugiere que los delitos más violentos han bajado levemente, pero la incidencia general sigue siendo alta.