“Me gustan los jugadores de técnica depurada. Pero ya no alcanza con ser habilidoso. Ahora hay que agregarle ritmo, velocidad y agresividad al juego. Cuando hablo de agresividad me refiero a que el jugador tenga carácter.” El concepto proviene de Ramón Maddoni, una celebridad en el campo del fútbol infantil en la Argentina, considerado el mayor talento en el descubrimiento de nuevos ingeniosos. Ramón ve un partido de chicos de ocho años, que es un ejército de hormiguitas corriendo en todas las direcciones, dice “ese” y “ese” llegan seguro a primera división. Ha sido el descubridor de varios apellidos estelares como Cambiasso, Tevez, Redondo, Riquelme, entre muchísimos otros más modestos.
La frase adquiere mayor importancia por venir de un fervoroso defensor de la estética, la creatividad, la fantasía. Sin embargo, el propio Maddoni se da cuenta de que con ese único argumento ya no se triunfa. Esta declaración nos está diciendo que hoy el fútbol es más completo. Y si es más completo, es mejor. (Si no, remitirse a los excepcionales choques que estamos viendo en la Liga Inglesa, en Champions League y en Copa Libertadores. ¿Podía el fútbol en 1960 alcanzar la casi angustiante intensidad actual, esta dimensión de espectáculo?)
Se habla mucho de rapidez mental, que existe, naturalmente. La cual puede suplir la lentitud física de un jugador. Pero está claro entonces que necesitamos VELOCIDAD. O una o la otra. Ligereza para resolver o de desplazamientos. Desde luego, si un jugador tiene ambas condiciones, muchísimo mejor.
Maddoni habla de RITMO que no es otra cosa que mantener el tren, observar regularidad y armonía en la prestación física, resistencia para no caer en pozos de inactividad en medio del juego. Si además se dispone de buen cambio de ritmo (aceleración de la marcha en un momento determinado), mucho mejor.
Y luego hace mención al CARÁCTER, la fuerza mental, elemento vital para obtener la victoria, que es el objetivo eterno. No es cuestión de exitismo: los griegos, cuando crearon los deportes, otorgaban el laurel al vencedor, no al segundo ni al último. Ellos, que se tomaban la vida con filosofía, premiaban el triunfo por sobre todas las cosas. Esto no significa que el hecho de competir en sí mismo no represente un placer, una alegría. Simplemente que ganar es aún más placentero. El carácter es la herramienta para imponer nuestras condiciones, que muchos las tienen.
Esto quedó expresado con claridad en el fresco y épico River Plate 2 San Lorenzo 2 del jueves en la noche, cuando el equipo visitante, estando 2-0 abajo y jugando con nueve hombres salió a atropellar a River y le igualó 2 a 2, logrando la clasificación a cuartos de final de la Libertadores. No fue por superiores atributos futbolísticos, allí intervinieron otros factores, ligados al espíritu: el compromiso, la tradición de grandeza, la mística, la fuerza mental. Ese plus que aún mantienen argentinos y brasileños sobre el resto.
Alex Ferguson, el entrenador más exitoso del mundo explicó que su política de contrataciones está guiada por el carácter del jugador: “Miro cuando lleva la pelota, si va tranquilo con ella significa que no tiene miedo de perderla, eso es personalidad. Solo un futbolista así puede actuar en el Manchester”.
Maddoni ha resumido los aspectos esenciales que debe reunir hoy un niño para llegar con posibilidades al máximo nivel competitivo. No obstante, hay muchos más tópicos a tener en cuenta. FUERZA FÍSICA (que en ocasiones despierta comentarios adversos; ¿qué, está mal tener fuerza?); DISCIPLINA, fundamental para no faltar a prácticas, para el cuidado personal (alimentación, salidas, descanso).
Julio F., gran amigo y ex futbolista, nos contaba sobre un puntero izquierdo argentino que fue compañero suyo en Nacional de Montevideo. “Era un desastre. Salía todas las noches, iba a los peores prostíbulos de Montevideo, tomaba, fumaba, no dormía bien…” Se le olvidó mencionar un detalle: ¡Y jugaba en primera división! ¡En Nacional…! Hoy, con aquel tren de vida, ese puntero no podría ni presenciar un partido de fútbol: se cansaría.
Hay otro elemento, que genera los comentarios más equivocados: la TÉCNICA. Se dice que actualmente hay menor riqueza técnica que en el pasado. Preguntamos humildemente: con la velocidad, las marcas a presión, las tácticas y los obstáculos en general que existen en nuestro tiempo ¿cómo se podría jugar sin técnica? Si siempre hizo falta, ahora más que nunca. ¿Cómo controlar el balón, quitarse la marca, crearse espacios, darse tiempo sin recursos técnicos? Imposible.
Es bueno que venga de un ortodoxo como Maddoni: “Con mover bien la pelotita ya no alcanza”.