Liga de Quito, campeón de la Copa Libertadores de América 2008, rompió el ayuno de títulos internacionales del fútbol ecuatoriano con un “Maracanazo” que bañó de gloria a un mago de ébano, un portero ya casi jubilado, un guerrero paraguayo y cuatro argentinos sin mucho renombre.
El equipo de “los doctorcitos” dio un triple salto a la fama al conquistar el trofeo interclubes más codiciado del continente, venciendo por penaltis al Fluminense en el Maracaná, el templo carioca.
La hazaña se tejió paso a paso, con las puntadas finas que desde el banco dio el argentino Edgardo “Patón” Bauza, quien armó un plantel con jugadores venidos de otras tierras donde no conocieron la gloria, veteranos y talentos locales.
Desde que llegó a las filas de Liga, en 2006, Bauza mostró más talento que carisma. Su falta de elocuencia ante los medios la compensó con el tino para hablar a sus jugadores.
Junto a él también figura el volante paraguayo Enrique Vera, de 28 años, un guerrero de mitad de cancha con más fortaleza que virtuosismo y considerado el mejor extranjero en la temporada 2007, en la que la Liga se ciñó la corona de campeón ecuatoriano.
Pero más que los pies de esos jugadores, los ecuatorianos besan las manos del veterano José Cevallos —de 37 años—, el cerrojo de los “albos”, quien coronó su carrera atajándole tres penaltis a los brasileños.
Aún inmersos en el festejo, los ecuatorianos no piensan todavía en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. “Es momento de festejar. Tenemos derecho a disfrutar todo lo que pasó y la conquista que logramos. En los próximos días pensaremos en las cosas que están por venir”, manifestó Bauza.