El seleccionado de Haití llegó ayer a El Salvador con la intención de dar la sorpresa que le permita brindarle una alegría a su país, que por el momento se encuentra viviendo momentos de zozobra tras el paso del huracán Gustav.
Los caribeños, que ayer mismo tuvieron una suave práctica en la cancha del estadio “Mágico” González, han dejado claro que aunque llegan sin dos de sus principales figuras, Pierre Jean Jacques (su capitán y quien milita en el Nantes de la primera división de Francia) y Noel Frabrice, quieren conseguir su primera victoria a costa de los salvadoreños y así darle felicidad a su pueblo.
“Todo afecta a todos, más que todo cuando uno está viendo por televisión lo que le está pasando a su propia familia. Pero estos muchachos son fuertes y saben lo que tienen que hacer para darle una alegría a esa gente que está allá”, confirmó Jean Roland, asistente técnico del equipo isleño, quien también se desempeña como delegado de la selección.
Pero dejando de lado la problemática climatológica y concentrándose en lo futbolístico, Wagneau Eloi, el entrenador haitiano, considera que su selección tiene los argumentos suficientes para poder conseguir el objetivo y plantarse en los primeros lugares del grupo; dejando, de paso, complicado a El Salvador.
“No puedo decir cuáles son las virtudes de nuestro equipo. Venimos a jugar un partido y con la intención de sacar un buen resultado”, dijo a su llegada a suelo salvadoreño.
El plus que convierte a Haití en una selección peligrosa es que siete de los 22 jugadores que han sido convocados para el juego de mañana proceden de ligas extranjeras, incluyendo a Sony Norde, de las inferiores del Boca Juniors.