Científicos dicen que a mitad de la década pasada mientras cada vez había menos población fumadora, la incidencia de algunos tumores orales, en lugar de caer, ascendía.

Existe un vivo debate en la comunidad científica ligado al aumento de tumores de garganta –fundamentalmente orofaríngeos, situados entre el final de la cavidad bucal y el principio de la garganta– causados por el virus del papiloma humano (VPH). Y, sobre todo, por su relación con el sexo oral, un vínculo sobre el que cada vez hay menos dudas.

Un ejemplo que se aplica al tema es el del actor Michael Douglas. Este tema tan propio ámbito académico y de los laboratorios ha salido a la luz porque el actor ha culpado de su cáncer de garganta, que ya ha superado, al virus del papiloma humano. Sugirió que el contagio del agente patógeno fue a través de sexo oral, en concreto, practicando cunnilingus (sexo oral) a la mujer. Ante esto Diandra, exesposa de Douglas, ha negado que ella fuera el punto de partida de la infección.

La investigación sobre el peso del virus en los tumores de garganta es relativamente reciente, y arranca de la paradoja detectada por científicos estadounidenses a mitad de la década pasada de que mientras cada vez había menos población fumadora, la incidencia de algunos tumores orales, en lugar de caer, ascendía. Además, el aumento tenía lugar entre pacientes relativamente jóvenes, de menos de 45 o 50 años y, sobre todo, en población blanca.

La atención, entonces, se centró en el cáncer –carcinoma de células escamosas– de orofaringe –amígdala, paladar blando, base de la lengua–, al detectar que un número creciente tenía su origen en una infección del VPH. Tradicionalmente, este tipo de tumores se relacionaba con el consumo de alcohol y tabaco. De hecho, no hay que perder de vista que estos dos factores siguen siendo los principales responsables de los tumores en la boca y la garganta en España.

Para comprobar en qué medida se podía asociar el VPH a estas neoplasias, un grupo de investigadores estadounidenses de universidades y del Instituto Nacional del Cáncer (INC) se propuso analizar tejidos de tumores de orofaringe almacenados en un banco y buscar la presencia del virus en las muestras seleccionadas. Se observó que el número de tumores relacionados con el VPH se había disparado durante estas dos décadas. En el periodo de tiempo analizado, el virus del papiloma había pasado de estar en –y ser causante de– el 16 % de los tumores archivados en 1984 a detectarse en el 71 % 20 años más tarde. Estudios similares en Estados Unidos rebajan al 60 % el origen vírico de este tumor y en Dinamarca al 30 %, mientras que en Suecia se eleva a 80 %.

Apenas existen estudios que midan la presencia del virus del papiloma entre estos tumores de garganta. En España, por ejemplo, presentaron uno hace un año, según Laura Cerezo, jefa del servicio de oncología radioterápica del Hospital La Princesa.

Encontraron que en el 26 % de los casos los tumores tenían relación con el VPH, muy por debajo del 70 % del estudio publicado en el Journal of Clinical Oncology y próximo al 30 % de Dinamarca.

De continuar la tendencia al alza de la presencia del virus, Gillison advirtió que los tumores de orofaringe originados por el virus del papiloma solo en Estados Unidos se convertirían en el primer tipo de tumor de cabeza y cuello, y que en 2020 superarían la incidencia del cáncer de cuello de útero, el más numeroso entre los provocados por el virus.