“Para 2013 se estima que la economía chilena crecerá entre 5 % y 6 %, para elevar el PIB per cápita PPC por encima de los $20,000, lo que le permitirá ser el primer país de Latinoamérica que pasará a ser considerado país ‘desarrollado’.”
Era la visión de un país cerrado, que no sabía cómo aprovechar sus potencialidades, temeroso de competir; la discusión se centraba entre seguir el modelo de Cuba o mantenerse con el capitalismo. Grave error, no era cosa de “modelos ideológicos”, sino de construir una economía social de mercado, que da libertad al ingenio creativo y productivo de la gente, y generar confianza.

En 1980, Venezuela encabezaba el ranking de la región según el PIB per cápita, medido en paridad de poder de compra (PPC) –sistema utilizado por el FMI para comparar la producción de bienes y servicios tomando en cuenta las variaciones de precios– con un ingreso de $5,726, seguido por México, Argentina, Brasil y Uruguay, mientras que Chile se ubicaba en sexto lugar con solo $2,942, prácticamente la mitad de Venezuela.

En 2012, Chile ocupa el primer lugar, seguido por Argentina, Uruguay, México y Panamá, mientras Venezuela cayó al sexto lugar. El gran secreto: se diseñó un “plan de país” que se ha seguido desde Pinochet, pasando por 20 años de gobiernos de izquierda y ahora uno de centroderecha, liderado por el presidente Sebastián Piñera. No se discute el modelo, sino cómo hacerlo trabajar mejor.

Desde 1980, Chile ha aumentado 6.5 veces el PIB per cápita PPC y llega a $19,273 en 2012, al aplicarle los 16.4 millones de habitantes que arrojó el censo.

Para 2013 se estima que la economía chilena crecerá entre 5 y 6 %, para elevar el PIB per cápita PPC por encima de los $20,000, lo que le permitirá ser el primer país de Latinoamérica que pasará a ser considerado país “desarrollado”. Gracias a esto, 40 % de la población ha subido al carro de la movilidad social y la pobreza cae a 14.4%. Además, al llegar a este nivel de ingreso, se estima que tienden a mejorar aún más los indicadores sociales y a desaparecer problemas como la desnutrición infantil, la tuberculosis y la extrema pobreza.

La economía chilena crece con fuerza y se generan 830,000 empleos en los últimos tres años, mientras los salarios aumentan 6.5 % real (descontado 6 % de inflación) solo en 2012. Al crecer con fuerza la economía chilena, el país logra tener más recursos y ahora se tiene un “salario ético familiar”, nadie puede ganar menos de $540 mensuales. A esto se suman beneficios sociales como seguro de cesantía, subsidio al empleo de jóvenes, subsidio habitacional para la clase media, el aumento de tres a seis meses del beneficio posnatal para las madres.

El presupuesto de educación es de $12,800 millones, casi 5 % del PIB, y la mayor apuesta complementaria ha sido la inversión en innovación. Así se gana productividad: invirtiendo en capital humano y en tecnología.

Conscientes de que el comercio externo genera más recursos, este se ha tratado como política de estado y se tienen 60 TLC con las grandes economías o grandes consumidores, destacando EUA, China, Japón, Unión Europea y Corea. Estos TLC captan el 95 % del comercio exterior de Chile, con apoyo del Gobierno, que ha buscado no solo quedarse en la firma del acuerdo, sino que hacerlo funcionar.

La minería representa 40 % de las exportaciones, las remuneraciones de los mineros son el doble de la del resto de la economía, y las ciudades, carreteras y condiciones de vida mineras son las de mayor progreso, lo cual se secunda con programas que prácticamente eliminan la contaminación.

Pero no todo es lo tradicional. Han emergido productos como el salmón, cuya producción no alcanzaba ni para satisfacer la demanda interna, y ahora Chile es el primer exportador de este producto en el mundo. Y se suman vino, madera, frutas, mariscos y tecnología, entre otros.

Y ahora Chile finca como palanca de desarrollo la Alianza del Pacífico, uniendo países para integrar comercio, eliminar aranceles y visas e incluso entrelazar bolsas de valores. Indudablemente, Chile es el ejemplo a seguir.