El Ministerio de Finanzas chino anunció una nueva inversión de $19,100 millones en infraestructura para 2013, que se suma a la financiación aprobada en septiembre pasado para desarrollar 60 proyectos de carreteras, puertos y pistas de aterrizaje.

En este caso, el dinero irá dirigido a mejorar las actuales redes de autovías del país asiático y las carreteras secundarias de las zonas rurales.

La inversión va en la línea de los recientes esfuerzos de las autoridades del país comunista en impulsar la infraestructura doméstica, tras aprobar un masivo plan de financiación en septiembre.

Entonces, China dio luz verde a 60 proyectos de infraestructura valorados en $157,000 millones, uno de los más ambiciosos revelados por Pekín en 2012.

El país asiático sufrió el año pasado su peor desaceleración en tres años, y cerró 2012 con un crecimiento del 7.8%, por encima de lo marcado por las autoridades comunistas pero muy por debajo de los dos dígitos alcanzados en etapas anteriores.

Hace unos días, Pekín puso en marcha un ambicioso plan para reducir las desigualdades sociales, que incrementará el salario mínimo y gravará más a las empresas estatales, con objeto de financiar la seguridad social.

Según el plan, el salario mínimo deberá situarse en el 40% del salario medio urbano en la mayor parte de China para 2015, a fin también de incentivar la demanda doméstica cuando las economías de los principales socios comerciales (EUA y la UE) aún flaquean.

Aunque las exportaciones de ese país asiático experimentaron en enero un aumento del 25% con respecto al mismo mes del año anterior, la cifra despierta cautela por las distorsiones de las actuales vacaciones de Año Nuevo.

Si bien el espectacular aumento se ha producido, en parte, por un evidente repunte de la economía del gigante asiático, los indicadores publicados durante enero y febrero acostumbran a estar sesgados por el hecho de que las fechas de celebración del Año Nuevo Lunar varían de un año a otro.