Este año se conmemoran 200 años desde que las fiestas agostinas se encuentran bajo la municipalidad de San Salvador, desde que eran financiadas por Silvestre Antonio García.
García fue un escultor, grabador y pintor salvadoreño, quien mandó a tallar una escultura portátil del Salvador del Mundo para ser mostrada durante las procesiones. Además, se hizo cargo de organizar y pagar las celebraciones agostinas hasta su muerte en 1808. Desde entonces, la municipalidad de San Salvador asumió la organización y conducción de los festejos. Entre las tradiciones más fuertes están: La carroza del correo, el chichimeco, y los viejos de agosto, entre otros.
El historiador salvadoreño Carlos Cañas Dinarte comentó: “Yo creo que 200 años después de que la alcaldía de San Salvador asumió las fiestas agostinas, sería interesante que reflexionara en la importancia cultural, civil, económica y política que tiene una celebración de esa naturaleza”.
Según la alcaldesa de San Salvador, Violeta Menjívar, estos dos siglos son un recorrido que significan parte de la historia que identifica a los salvadoreños. “Para mí es importante, porque nunca ha habido una mujer que condujera la alcaldía de San Salvador y por lo tanto que sea la responsable número uno de las fiestas agostinas”.
Agregó que la municipalidad se trabaja para que este año tenga mucho color y sea diferente a las pasadas celebraciones. “Lo diferente será descentralizar las festividades para llevarla a los diferentes distritos. Hemos insistido mucho en no centralizarlo”, dijo Menjívar.
Por su parte, la vicepresidenta del comité de festejos de la ciudad de San Salvador, Ana Patricia Torres, comentó que estas fiestas permiten tener un vínculo más estrecho con la ciudadanía. “A través del Instituto Municipal de Deporte y Recreación se le ha dado mucha importancia a las diferentes disciplinas, como los juegos tradicionales que se han ido perdiendo”, comentó.
Para Cañas Dinarte, esta celebración ya no es nacional, sino que ha tomado un carácter transnacional, porque es celebrada donde hayan comunidades salvadoreñas a escala mundial.
“Hacer el agosto”
Según Carlos Cañas, las personas aún asocian la celebración agostina con la religión, pero ha ido implicando otros factores como el comercio. “Tiene un componente muy religioso, pero también cultural y económico, poco a poco la celebración va teniendo un carácter cada vez más dividido.”
Por su parte, el antropólogo Ramón Rivas comenta que la influencia de la migración y el acelerado crecimiento poblacional ha hecho que las personas tengan pensamientos diferentes. “Las vacaciones que se promueven visitando otros lugares, lo que naturalmente desperdiga la fe y por ende la tradición. Esta tradición no desaparece, pero toma otras connotaciones.”