Lydia Nogales era una broma para Raúl Contreras (1896-1973). Lo dice su hija menor, Alicia Contreras de Aceto.
“Para mi padre era una broma, enviaba los poemas por correo, sin nombre, y cuando tuvo que ponerle uno, fue Lydia Nogales. Luego quisieron saber quién era, y él le había tomado una fotografía a una sobrina de Amado Nervo, y mi padre dijo que era ella”, recuerda la hija, con los mismos ojos azules del padre. “Todos los Contreras eran ojos azules”, explica sobre la familia del cojutepecano.
La aparición de poesía de Lydia Nogales en el periódico “La Tribuna”, en 1947, suscitó conmoción e interés en las letras nacionales: todo el mundo quería conocer a la joven poeta tuberculosa.
“Hugo Lindo estaba enamorado de la tal Lydia”, recuerda su hija menor. “Y mi papá disimulaba mucho frente a los otros escritores. Lo que pasa es que él sentía que la literatura estaba dormida, quería despertarla”, explica.
Y lo logró. Como Lydia Nogales, Raúl Contreras publicó “Niebla”, pero como Raúl Contreras grababa sus obras de teatro y poesía, recuerdan su hija y su sobrina Lupita Contreras. “Y lo que no le gustaba lo rompía. Antes de morir, rompió mucha obra mi padre, en España”, recuerda De Aceto.
Entre la obra que no rompió y publicó se encuentran “Presencia de humo” (sonetos) y “La princesa está triste” (drama). La DPI tiene a la venta “Versos del ayer” y la “Revista Cultura” 90 publicará su pieza teatral “Cagliostro”, inédita.