Ambos de 58 años. “Defendamos los meses que nos quedan”,
le dice Lázaro, medio cano y bonachón, a Vicente, cuando este, desde
sus ojos azules, dice que tiene 59 años. Lo cierto es que a fin
de año ambos los tendrán, y tendrán ya más de 40 años siendo “poetas
de la guitarra”, como se llama a los cantantes de la nueva
trova cubana.
Vicente Feliú y Lázaro García son cubanos y cantantes: trovadores. La historia de la nueva trova, que nació a finales de los cincuenta e inicios de los sesenta estrechamente vinculada a las revoluciones, las causas sociales, los coloca al lado de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, más sonoros en esta tierra; sin embargo, el sábado dieron un concierto en la UCA para conocer el país que les suena a viejas revoluciones. Feliú ya había estado antes, en 1996, por estas tierras, pero esta era la primera vez de García.
¿Qué se sabe de El Salvador en Cuba?
Lázaro: Que queda en América Central, es el país más pequeño, que es muy exuberante, su gente muy aguerrida.
Vicente: Sabíamos de la masacre del 32, de los históricos gobiernos militares que han tenido, de la lucha revolucionaria de las diferentes organizaciones que pelearon acá, del vínculo con la revolución sandinista.
Un conocimiento muy político, pero ¿qué se sabe de la cultura, de la música salvadoreña allá?
Vicente: Muy poco. Conocimos en los años ochenta a varios grupos que estaban muy vinculados al movimiento revolucionario, social y juvenil de acá, como Yolocamba Ita, las bandas Tepehuani y Cutumay Camones.
¿Qué hace la nueva trova en el siglo XXI?
Lázaro: Vivir, cantar.
Vicente: La nueva trova no ha cambiado, los integrantes hemos cambiado. Ya no tenemos 20 años, tenemos alrededor de 60.
¿Y siguen teniendo la misma visión?
Vicente: tenemos la misma visión incorporada con todos estos años, tampoco uno vive anclado en el pasado.
Lázaro: La nueva trova vive en otras generaciones jóvenes también.
Comenzó en un momento de revolución y cambio social. En El Salvador hay más problemas que cambios sociales, ¿qué hace que la nueva trova le guste a los jóvenes, a los salvadoreños?
Vicente: Quizá eso mismo. Los problemas de la humanidad, humanos, de toda la vida, son cíclicos. Por suerte los seres humanos no se conforman con lo que tienen. Para bien y para mal, los millonarios quieren más dinero, los pobres no quieren tener más pobreza, quieren salir de esa angustia, y el ser humano, como quiera que sea, quiere crecer, quiere sobrevivir.
Ante eso, ¿qué hace la nueva trova?
Vicente: Ante eso nosotros vivimos en un país que ha logrado sobrevivir a muchas angustias y guerras diarias, no solamente de armas de tiro, sino biológicas y bloqueos. Eso nos ha llevado a crear una cultura de combate y supervivencia. Hemos resuelto muchos problemas que no han resuelto países desarrollados.
¿Cuál es el papel de la música en todo esto?
Lázaro: No somos soldados de la cultura, ni tenemos una batalla. A partir de nuestra propia experiencia es que se ven reflejados asuntos de otros que los conmueven, simpatizan. La trova no es un decreto. Dentro de toda la emancipación que queremos, la intelectual es la más importante, y esta es la forma de hacer las cosas, batallando contra los que nos quieren imponer musiquita mediocre, tonta, evasiva, superficial. La victoria será en la medida en que la gente vaya sumándose a distinguir una estética de otra.
Lázaro, usted dijo que se niega a que se fabriquen ídolos a partir de la fama que puede llegar a tener un artista, pero algunos cantantes de la nueva trova, como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, han alcanzado este nivel de ídolos.
Sí, pero no fueron fabricados, se lo ganaron. Ellos no lo fabricaron con millones ni con cirugía estética, ni por ser bonitos. Se ganaron ser ídolos porque convencieron multitudes, lo que hicieron llegaba al corazón. Con esos ídolos sí estoy de acuerdo.