Una avalancha de aplausos acompañó la salida del ataúd con los restos de Luciano Pavarotti de la catedral de su ciudad natal, Módena, donde el funeral del tenor italiano terminó ayer, cerca de la 15:00 GMT. Tras el servicio fúnebre, que duró una hora y media, el féretro fue sacado del templo bajo los aplausos de unos 50,000 asistentes.
La soprano búlgara Raina Kabaivanska, modenense que trabajó con Pavarotti, lloró mientras cantaba el “Ave María” al comienzo de la ceremonia. El tenor Andrea Bocelli cantó el “Ave verum corpus” de Mozart y el coro de Rossini Chorus entonó varios himnos religiosos durante la misa, celebrada por el arzobispo de Módena, Benito Cocchi, y otros 18 sacerdotes.
Durante la exequias, el arzobispo leyó un mensaje escrito en nombre de Alice, la hija de cuatro años del tenor, y Nicoletta Mantovani: “Papá, me has querido tanto. Sé que me protegerás siempre. Yo te llevaré vivo en mi corazón de niña”. El papa Benedicto XVI expresó su pesar por la muerte “de un gran artista que con su extraordinario talento interpretativo ha honrado el don divino de la música”. El telegrama enviado de Roma también fue leído por Cocchi durante la misa de exequias.
El féretro de Luciano Pavarotti, acompañado por sus familiares, entre ellos su viuda, Nicoletta Mantonvani, fue trasladado al panteón familiar, situado a varios kilómetros del centro de Módena. Pavarotti fue enterrado en una ceremonia privada, en el cementerio de Montale Rangone, a una decena de kilómetros de Módena, donde reposan los restos de sus padres y de su hijo Riccardo, nacido de un parto prematuro.
Los compañeros de Pavarotti, con los que conformaba el trío Los Tres Tenores, Plácido Domingo y José Carreras, no asistieron al funeral. Domingo brindará un homenaje a su amigo hoy, con la entonación del “Réquiem” de Giuseppe Verdi, en Los Ángeles, California, Estados Unidos.
Pavarotti murió el jueves 6 en su casa de su ciudad natal, a los 71 años de edad, a causa de un cáncer de páncreas, del que había sido intervenido en julio de 2006.