Si Antonio Banderas es el embajador de España respecto al cine, Joaquín Cortés lo es respecto al flamenco. “Mi soledad”, su nuevo espectáculo, ha pisado con fuerza este año los escenarios de España, Colombia, Panamá, Costa Rica, México y, este sábado 24, El Salvador.
“Mi soledad” es, en palabras del mismo artista, “un trabajo de investigación, de intentar reflexionar sobre mi vida en este punto medio de mi existencia. Es un balance del pasado, presente y un poco del futuro. Este trabajo no es autobiográfico, sino que, como digo yo, el ser humano tiene que convivir con la soledad, aprender a enfrentarse a sus inseguridades, a sus miedos, al amor y al desamor”.
Para este espectáculo, Cortés se ha decantado por dar un giro a su vestuario. “En la vida se cumplen ciclos y he estado 10 años con un gran padrino y un gran amigo como ha sido Giorgio (Armani) y ahora necesitaba dar un cambio y qué mejor que coger a otro grande de la moda como Jean Paul Gaultier”, explica.
En Latinoamérica
Latinoamérica es una zona en la que Cortés triunfa siempre que va. No en vano, el bailaor español fue, en 2001, el primer bailarín en participar en el festival de música más importante de la región latina, el festival Viña del Mar, de Chile.
“Joaquín se siente super bien en América Latina, le encanta ir allí. Se la ha recorrido por completo ya en más de una ocasión. Es feliz cuando está allí”, comenta su jefa de prensa, Macarena Blanchón.
Este bailaor español es ya un fenómeno de masas en Latinoamérica, pero Japón no se queda corto en su adoración hacia Cortés. Aunque las fechas de su gira nipona todavía no están cerradas, el bailaor tiene previsto recalar allí con “Mi soledad”.
“En Japón realmente es una auténtica pasada. Allí es una estrella gigante, todo se vende con muchísima antelación. Realmente se puede decir que en el país nipón es un divo”, expresa Macarena.
Un nómada gitano
Cortés lleva el baile en la sangre. A sus 37 años lleva más de 20 subido a los escenarios más prestigiosos del mundo en Nueva York, París, Tokio, Caracas y un largo etcétera. Muchas han sido las voces que ante el título de su último espectáculo (“Mi soledad”) han visto en este trabajo una forma del bailaor de expresar su soledad.
“¡Imagínate la soledad que tengo yo! Estoy arropadísimo en el escenario por una veintena de grandes músicos. Y luego, por el público, que me acompaña en cada espectáculo. Si te sientes solo así, apaga y vámonos”, dice Cortés.
Al margen del aspecto profesional, Cortés afirma que su estilo de vida es parecido al de los antiguos gitanos.
“Llevamos una vida que somos nómadas, como los gitanos de antes. Yo me siento un gitano más. En vez de viajar en carromato, viajo en avión. No tenemos un hogar, nuestra casa son los hoteles. Te conoces todos los hoteles de todas las ciudades”, afirma.
Con grandes valores familiares, Joaquín Cortés ve en su familia la esencia de la vida. “El sitio más concreto que puedo tener es, quizás, cuando vuelvo a mi casa con mi familia de toda la vida, con mi gente. Es una vida de locos la nuestra. Hoy estás aquí y mañana ahí. Hay días que te levantas y no sabes dónde estás, ¿en qué ciudad me he despertado? O, al menos, eso es lo que yo me pregunto”, confiesa el bailaor español.