La Asociación Lírica Salvadoreña recurrió al teatro musical para reaparecer públicamente después de un cisma que derivó en perder a casi todo su plantel fundador y estable. Y esta alianza parece salvarle la vida por ahora.
Desde el miércoles hasta esta noche, ALISA, con tres cantantes estables y uno invitado, se funden con la Orquesta Platinum Sinfónica y el coro de la academia del músico Gerardo Parker, Parker Music Hall, para presentar selecciones de las multirrepresentadas obras de teatro musical “Los miserables” y “El fantasma de la ópera”.
El espectáculo está a cargo de la vital dirección de Julián Blanco y una escenografía sobriamente efectiva. Los protagónicos han sido repartidos entre Maura Mendoza (“Los miserables”), Lucía Sandoval (“El fantasma de la ópera”), Ángel Rivas (“Los miserables”) y Roberto Salamanca (“El fantasma de la ópera”).
Las selecciones de “Los miserables” fueron las más dinámicas. Maura Mendoza, quien ha presentado ya espectáculos con piezas de Broadway, interpretó, solista, las canciones de Fantine (“I Dreamed a Dream”) y Epanine (“On My Own”). Mendoza domina el escenario, y la dirección escénica estuvo a su cargo.
Roberto Salamanca apareció como un “Fantasma de la ópera” excesivamente dinámico y un tanto jovial. Resulta un poco difícil ubicarlo fuera del plano del pop rock, donde tiene una trayectoria reconocida. Rivas es un excelente barítono, pero a veces la música se comía su voz.
De Lucía Sandoval puede decirse que es la soprano coloratura joven más solvente que tiene el país. Esta valoración se sustenta cuando German Cáceres (director de la Orquesta Sinfónica Nacional) y Martín Jorge (director de la Orquesta Sinfónica Juvenil) solicitan su voz para interpretar piezas de la altura y dificultad de “Carmina Burana” de Karl Off (2007, Cáceres) y “La reina de la noche”, aria de la ópera “La flauta mágica” de Mozart (2006, Jorge).
La voz de Sandoval conmueve y tuvo química escénica con Ángel Rivas en “Little Fall of Rain” de “Los miserables”, pero en el final de “El fantasma de la ópera” no mostró la misma expresión corporal y el desenvolvimiento escénico de sus otras intervenciones. A pesar de la solvencia de su voz, la soprano se vio apagada en escena, con los brazos siempre pegados al cuerpo.
El vestuario (de época, siglos XVIII y XIX) resultó atinado, y los cantantes aparecieron con más fluidez que en espectáculos anteriores.
Abajo el telón
Este recital ha sido una solvente reaparición de ALISA, aunque el público llenó una cuarta parte del Teatro Presidente. Pero hay que decir la verdad: la asociación está resucitando y en su resurrección, las alianzas estratégicas han sido definitorias y salvadoras.
ALISA se ha auxiliado de tres solistas estables (Lucía Sandoval, Maura Mendoza y Ángel Rivas son parte de los nueve miembros de la directiva de la institución), pero la dirección musical y la orquesta pertenecen a la Platinum Orquesta, y el coro a una academia privada de música y canto.
En septiembre, la asociación se separó por diferencias artísticas y administrativas.El 85% de sus cantantes, dirección musical y directivos fundaron una nueva asociación dedicada al canto lírico.
ALISA está en proceso de alianza con la academia de Gerardo Parker, y esto le garantiza un coro completo, con educación musical.
Gerardo Parker y Ulises Calderón, presidente de ALISA, plantean que los espectáculos de la asociación son la oportunidad para que los jóvenes cantantes demuestren lo aprendido en clase.
Calderón sostiene que ALISA presentará ópera en 2008, una tradición que se rompió este año con el cisma.
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Escuche audios del recital.