Salvadoreña muere en accidente de tren
Escrito por Julio Marenco Corresponsal LPG desde Washington, D.C. En Estados UnidosMiércoles, 24 junio 2009 00:00
Ana Fernández no tomaba nunca ese tren de la línea roja. No tenía por qué, puesto que la estación de West Hyattsville, sobre la línea verde, le quedaba mucho más cerca del apartamento donde vivía con sus seis hijos y su esposo.
“Ayer (lunes) fue a hacer unos mandados y aprovechó para pasar tomando café en Takoma, en un lugar que le encantaba, siempre que salíamos me pedía que pasáramos por allí”, contaba ayer Óscar Martínez, quien el 4 de julio hubiera cumplido tres años de casado con Ana.
La mujer de 40 años estaba contenta. Hace menos de un mes había logrado traer desde San Alejo, La Unión, al mayor de sus hijos, Antonio, de 21 años, después del largo trámite para obtener la residencia para el único de sus hijos nacido en El Salvador.
Después del café, Ana tomó el tren para dirigirse a su trabajo como empleada de limpieza en un edificio de oficinas cerca de la terminal de buses de Washington, no muy lejos del Capitolio. Subió en la estación de Takoma, una estación antes de la de Fort Totten, una estación en la que se interceptan tres líneas de metro y de donde todos los días se bajaba de la línea verde para abordar la línea roja y llegar a su empleo.
Menos de dos minutos después, el vagón en el que Ana se conducía, el primero de un convoy de seis, se estrelló contra la parte trasera de otro tren que esperaba detenido a menos de 600 metros de la estación de Fort Totten.
Pasadas las 11 de la noche de ese lunes, Óscar notó que Ana se había retrasado. Todos habían escuchado las noticias, pero nadie sospechaba nada. La llamada de la Policía llegó minutos después.
Los equipos de rescate sacaron de los hierros retorcidos del tren el cuerpo de Ana. Iba en los primeros asientos, la zona que prácticamente desapareció cuando el primer tren se subió al segundo que estaba detenido y el piso del vagón desapareció con el impacto.
“La fui a reconocer ya en la madrugada, la tenían ya en la morgue, no he podido pegar los ojos desde anoche”, contaba Óscar, con los ojos enrojecidos.
Ana y Óscar tenían más o menos la misma edad, los dos eran de San Alejo, pero no se conocieron hasta que un amigo en común los invitó a una fiesta en Washington hace cinco años. Ella tenía 20 años de vivir en EUA, él 12.
Ana ya tenía cinco hijos y después de casarse, el 4 de julio, los nuevos esposos no tardaron en traer al mundo a la más pequeña de los hermanos, Jackelin.
“Ella era el centro de nuestra familia, yo no sé ni leer ni escribir”, admitía Óscar, mientras le insistía a una reportera de televisión que le pedía en un español precario una entrevista, que no quería aparecer en cámara.
La noticia para entonces ya había llegado a San Alejo, donde viven Fidelina Fernández y Víctor Bautista, los padres de Ana y sus cinco hermanos.
Gestiones
“Es una tragedia, pero ya estamos coordinando con el gobierno de la ciudad de Washington la asistencia que se les puede dar”, señaló la cónsul salvadoreña Margarita Chávez.
Dijo que el coordinador de asuntos hispanos de la Alcaldía de Washington, Ted Loza, se comprometió a gestionar una carta para que se le otorgue a los padres una visa humanitaria para que puedan asistir al sepelio de Ana.
Aseguró que ha iniciado un diálogo con el concejal Jim Graham para acordar una posible indemnización para la familia de Ana.
Los amigos de Ana y sus familiares llevaron a cabo una vigilia para recordarla en su iglesia.
“Ella tenía seis hijos, pero para mí era como mi segunda mamá, la mamá que no tengo acá”, recordaba Jessy Guillén, una chalateca de 21 años a quien Ana aconsejaba desde que se conocieron en la iglesia hace dos años.
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Foto de LA PRENSA/Cortesía
Salvadoreña muere en accidente de tren
Un retrato de un día en el metro
El sistema de metro sirve a poderosos y humildes.
El general retirado David F. Wherley Jr. viajaba cerca de LaVonda King, estilista que quería abrir su salón.
En el mismo vagón viajaba Dennis Hawkins, maestro de biblia retirado.
A bordo de ese tren perdió la vida Mary Doolittle, de la directiva de la Asociación Nacional de Enfermeras.
Además, murió una estudiante de enfermería y la conductora del tren, de 39 años, quien no tenía ni 18 meses en el puesto.
Tragedia
9
personas fallecidas dejó el accidente.
70
Personas resultaron con heridas.














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