Las abejas sin aguijón son un grupo de insectos de regiones tropicales que se caracterizan por tener el aguijón atrofiado (no pican), gran desarrollo social y alojarse en colonias permanentes donde almacenan polen y miel.
La crianza y el manejo de abejas sin aguijón se denomina meliponicultura y ha sido practicada desde hace mucho en países de Latinoamérica.
La miel de estas abejas fue usada como alimento y medicina en tiempos precolombinos y tuvo un papel muy importante en las tradiciones religiosas de la antigua cultura Maya.
En El Salvador existen cerca de 25 especies de abejas sin aguijón en estado silvestre, de las cuales 10 han sido domesticadas, pero las más importantes por la cantidad de colonias y producción de miel son: jicota (Melipona beecheii), seguida de chumelo o jimerito (Tetragonisca angustula), zarquita o llorón (Nannotrigona testaceicornis) y magua alazán (Scaptotrigona pectoralis).
La mayoría de personas que cultiva estas abejas se ubica en el norte de la región central (departamento de Chalatenango), seguido de la región occidental (departamento de Santa Ana) y oriental (departamentos de Morazán y San Miguel).
El promedio nacional de producción anual de miel de jicota se estima en más de dos litros por colonia (más de tres botellas), cuyo precio varía desde $2 a $15 por botella, según el lugar, y en el caso de la producción promedio anual de miel de chumelo es ligeramente mayor a un tercio de litro (casi media botella) y el precio depende de la presentación: en goteros (10 mililitros) va de $1 a $2.50 y si es en botella (750 mililitros) puede valer más de $40.
La miel de las abejas sin aguijón ha sido utilizada tradicionalmente con fines medicinales: la de jicota como coadyuvante de procesos de cicatrización y antibiótico (principalmente en problemas gástricos). La de chumelo para tratamiento de enfermedades de los ojos (conjuntivitis y cataratas) además de coadyuvante de la cicatrización en personas y animales, pero se necesita más investigación para comprobar científicamente su efecto medicinal. El principal producto de los meliponicultores ha sido la miel, pero existen otros productos o servicios que pueden mejorar sus ingresos económicos, como reutilización de cerumen (cera mezclada por las abejas con resinas de árboles), la elaboración de propóleo (resinas de árboles mezclada con secreciones bucales de las abejas), aprovechamiento del polen, la venta de núcleos de abejas (colonias como mascotas), el servicio de polinización de cultivos bajo invernaderos y actividades relacionadas con el turismo.
El cerumen normalmente no se aprovecha, solo algunos meliponicultores lo han empleado para elaborar láminas con la finalidad que las mismas abejas la reutilicen en su nido, también para elaborar depósitos para alimentación artificial o para almacenar miel y ahorrarles trabajo durante el período previo a la cosecha, similar a como se introduce la cera estampada en los apiarios tecnificados.
El polen de chumelo es una fuente de proteínas que normalmente no se aprovecha, pero que se puede consumir junto con la miel. El polen de jicota no es consumido por su sabor ácido y alta fermentación. Una meliponicultora lo ha utilizado empíricamente para tratamiento de la caspa y el cuidado de la piel.
Actualmente los alumnos de la carrera de Medicina Veterinaria están investigando el uso de propóleo de chumelo en el tratamiento de Papilomatosis bovina (conocida popularmente como bubas o verrugas) y como coadyuvante en el proceso de cicatrización de heridas en conejos.
Con respecto a los núcleos de abejas, es difícil convencer a los meliponicultores de que vendan algunas de sus preciadas colonias debido al fuerte vínculo afectivo que desarrollan, ya que las consideran herencia o mascotas especiales.
Se estima que más del 30% del alimento humano proviene de cultivos polinizados por todo tipo de abejas, por este motivo, la mayor importancia de las abejas sin aguijón es el servicio de polinización, que consiste en el transporte de polen entre flores para producir frutos y semillas.
El aguacate, el chile verde y el tomate son algunos ejemplos de cultivos que se benefician con las abejas sin aguijón, incluso en cultivos que se polinizan ellos mismos se ha incrementado la producción en un 25%.
Es necesario aclarar que estas abejas no incrementan la producción de todos los cultivos, porque algunos son polinizados por el viento, como el maíz.
Una gran ventaja de utilizar estas abejas es que no pican y por lo tanto son adecuadas para polinizar tomate y chile verde en invernaderos (estructuras para cultivo bajo techo) si se logra mantener una temperatura y humedad relativa adecuada.
Carlos Enrique Ruano Iraheta
Departamento de Zootecnia Facultad de Ciencias Agronómicas, UEScarlos.ruano3@ues.edu.sv